Entretenimiento

La biometría llega al mundo ‘smartphone’

Escrito por Carlos Domínguez

Samsung anuncia que su próximo teléfono inteligente de gama alta, el Galaxy S5, tendrá reconocimiento del iris

Los sistemas biométricos experimentarán un auge notable durante 2014 con la incorporación de esta tecnología a los smartphones, según un informe hecho público por la compañía Ericsson. El iPhone 5S reina en este campo sobre los demás dispositivos gracias a su lector biométrico de huellas dactilares, pero parece que el nuevo Samsung Galaxy S5 le dará cumplida respuesta con un revolucionario escáner del iris. Las películas futuristas no iban tan desencaminadas: el control biométrico ha llegado a nuestras vidas por obra y gracia de nuestros smartphones.

Qué es la biometría

Según definición de Wikipedia, la autentificación biométrica es la aplicación de técnicas matemáticas y estadísticas sobre los rasgos físicos o de conducta de un individuo para su autentificación, es decir, para verificar su identidad. En el cuerpo humano existen características físicas relativamente estáticas, como la huella dactilar, el iris, la retina o determinados rasgos faciales; que son los que se analizan para comprobar la identidad de un individuo.

El posible sensor del S5 y el lector de huellas de Apple no son las primeras aplicaciones biométricas en dispositivos móviles: cercano tenemos el ejemplo de la Galaxy Note 10.1 Edición 2014 de Samsung, que viene con la función Smart Stay, que lee los ojos del usuario para comprobar si está mirando a la pantalla y así decidir si se oscurece o se mantiene encendida. En el pasado inmediato, Motorola ya amagó con un sensor biométrico en 2011 y hasta Sony lanzó al mercado a mediados de la década pasada una cámara que detectaba
las sonrisas antes de sacar la foto. Son solo algunos ejemplos: pronto veremos más, muchos más.

 

Doble lectura

Las soluciones biométricas, de entrada, obtienen una acogida relativa. Casi parecen más entusiasmadas las compañías desarrolladoras que los propios usuarios: el informe de Ericsson, basado en una encuesta realizada a 100.000 personas de 40 países diferentes, cuantifica en el 52% los usuarios que prefieren un lector dactilar o un escáner de iris para desbloquear su móvil. De lo que se deduce que existe otro 48% que lo rechaza o al que le es indiferente, es decir, prácticamente un empate técnico. Sin embargo, el 72% de los encuestados consideraba más que probable que los fabricantes implementaran lectores biométricos en los dispositivos durante este 2014, y lo cierto es que no van muy desencaminados.

Con todo, los analistas ya ponen en el mismo saco la biometría, el big data, el pago con smartphone y hasta el control de la identidad y comportamiento del individuo por parte de las autoridades y las grandes empresas. El control biométrico tiene muchas y -seguramente- provechosas aplicaciones.

Cuestión de seguridad

Sobre la seguridad de las soluciones biométricas existen posiciones encontradas, aunque no necesariamente contradictorias. Quienes la aprecian, defienden que es más seguro que el sistema de claves que hemos tenido hasta ahora: el cuerpo humano no miente, tu ojo es tu ojo, tus huellas son solo tuyas. Sus detractores contraargumentan que, en caso de que alguien acceda a un servidor y robe contraseñas, solo habría que cambiar a otra nueva para restablecer la seguridad. Pero, ¿qué hacemos entonces si consigue los datos digitales de nuestro iris? Hermosa paradoja de la modernidad: cuanto más seguros, más expuestos…

Apple renunciando a la tecnología NFC… ¿veremos Apple Store como plataforma de pago biométrico para ir al cine, cenar, coger un taxi? ¿Se acerca el fin de las tarjetas de crédito, del carnet de identidad? ¿Vamos hacia el control social biométrico estilo Minority Report, Gattaca y tantas y tantas películas futuristas?

En  definitiva, ¿en qué medida cambiará la biometría nuestras vidas? Es hora de preguntarnos todo esto, y mucho más. La biometría ha llegado para quedarse.

 

Sobre el autor de este artículo

Carlos Domínguez