Entretenimiento

Importante estudio basado en un ‘Árbol Genealógico Mundial’ construido por usuarios

Escrito por Marcos Merino

Los datos de la plataforma genealógica online Geni.com han permitido realizar un revolucionario estudio que demuestra la capacidad que tiene la información generada por los propios internautas para crear una base de datos de calidad que sería mucho más difícil de obtener a través de métodos tradicionales.

Geni.com es un portal web que, tras su lanzamiento en 2007 (con el nombre de Wikigenia) se convirtió rápidamente en uno de los principales actores de la industria de los árboles familiares. Su propuesta era tan sencilla como revolucionaria: cuando la plataforma detectaba similitudes evidentes entre los datos genealógico proporcionados por dos usuarios, ofrecía la posibilidad de unir ambos árboles y así obtener líneas de descendencia de mayor tamaño y con información más precisa, superponiendo y completando ambas.

En 2012, Geni.com fue adquirido por su principal competidor, MyHeritage. Sin embargo, ambos portales ha seguido funcionando por separado: mientras que MyHeritage (“Mi Herencia”) se ha centrado en la elaboración de árboles genealógicos privados, Geni.com se ha enfocado en el desarrollo de su ‘Árbol Genealógico Mundial’.

Descubre con cuántas personas del mundo compartes apellido

Ahora, seis años más tarde, esa enorme base de datos proporcionados por aficionados a la genealogía y que ofrecen información sobre 86 millones de individuos, ha permitido a un equipo de investigadores liderado por Yaniv Erlich elaborar un enorme estudio genealógico. La clave de este hecho radica en que cuando estas líneas de parentesco pueden trazarse a gran escala, desempeñan un importante papel para el estudio de la evolución humana y la antropología, gracias a que revelan hechos y tendencias históricas prácticamente imposibles de confirmar de otro modo.

Erlich, que es miembro del New York Genome Center y profesor de Informática y Biología Computacional en Cambridge (EEUU), ha explicado a la agencia Sinc que, “en estudios anteriores se han usado árboles genealógicos para comprobar, por ejemplo, la ‘hipótesis de la abuela’, que explica el valor evolutivo de la menopausia en las mujeres. Otros usaban la genealogía para mostrar la relación entre migración y éxito reproductivo. Es decir, esta clase de gráficos permiten registrar datos como la esperanza de vida, la tasa de fertilidad y las migraciones, factores muy importantes que han dado forma a la evolución”.

Cómo han cambiado los hábitos de sueño a lo largo de la historia (y mucho más)

¿Por qué ya no nos casamos con nuestros primos?

Los árboles de población aportan más informaciones sobre las relaciones humanas: una de las aportaciones más notables del estudio es el descubrimiento de que la consanguinidad de los matrimonios empezó a reducirse antes de que la revolución de los transportes incidiera realmente sobre la vida de la mayoría de la población permitiendo poner en contacto a personas de áreas geográficas muy alejadas.

Antes de la primera Revolución Industrial (1750), la mayoría de matrimonios se establecían entre personas que vivían a aproximadamente 10 kms de distancia. Tras la segunda, los cambios en los transportes contribuyeron a que esta distancia aumentara hasta los 100 kilómetros. “La teoría del aislamiento genético por distancia de Malécot predice una relación inversa entre la distancia matrimonial y la relación genética –personas que continúan casándose con sus parientes–. Cuanto más lejos viajes para encontrar pareja, más probable es que no existan lazos familiares entre ambos”.

Pero entre 1800 y 1850, con el ferrocarril expendiéndose ya por todo Occidente, el aumento de separación física entre parejas nacidas entre 1800 y 1850 fue insignificante, pasando únicamente 8 a 19 kilómetros. Sin embargo, estuvo acompañado de un aumento considerable de relación genética, lo que contradecía las teorías hasta ahora vigentes. “Los resultados concluyen que los cambios en el transporte durante el siglo XIX no fueron la causa principal del decrecimiento de la consanguinidad“, explican los investigadores en el estudio, “sino que lo fueron los cambios en determinados factores culturales”.

Fuente | Agencia Sinc & MyHeritage
Imagen | Hagerty Ryan, USFWS

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.