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Estrenado el documental ‘Compartir Mola: la revolución colaborativa’

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Escrito por Marcos Merino

El pasado jeuves se estrenó un documental de 33 mins originalmente concebido como videocurso, y que creció gracias al respaldo del movimiento colaborativo español.

Nos contaba Miguel Caballero, CEO de Tutellus, cuando le entrevistamos en TICbeat hace un mes, que estaban a punto de estrenar un documental sobre consumo colaborativo que había nacido como idea de videocurso para Tutellus pero que, rápidamente, “se les había ido de las manos” para terminar siendo algo mucho más grande. Así, juntando intervenciones de múltiples emprendedores y especialistas del sector, y con la colaboración desinteresada de la productora audivisual Alfa-Zulú, el pasado jueves 6 de diciembre se hizo posible el estreno de ‘Compartir Mola: la revolución colaborativa’ en los cines Renoir de Madrid (y, paralelamente, en espacios de coworking de toda la geografía española y parte de Latinoamérica).

“Esta es la primera película del mundo grabada colaborativamente, no hay un director, hay un conector que permite que múltiples entidades y personas, se conecten para producir un documental. El guión será la suma de intereses comunes, es otro concepto, no se puede escribir el guión hasta que cada una de las personas y entidades entregan sus videos, a partir de ahí, se exponen las grabaciones y se les da un orden asesorado por los mejores profesionales de cada una de las entidades, cuando se trabaja de forma distribuida, te encuentras que entre 40 equipos de trabajo, siempre hay alguien que sabe mucho”

En el documental se apuntan toda una serie de ideas interesantes para reflexionar sobre el origen, realidad y potencial del movimiento del consumo colaborativo en España:

Tanto la crisis económica como las comunidades de pares están teniendo una importancia equiparable a la hora de consolidar la economía colaborativa: para varios de los intervinientes en el documental, la crisis económica ha sido el acicate para que mucha gente se animara a acercarse, como emprendedor o como usuario a este mundillo (el portavoz de Airnbn desvela en el documental un dato chocante: el 53% de los anfitriones de su plataforma necesitan de los ingresos que ésta les ofrece para poder seguir residiendo en su hogar). Pero las personas se quedan y apuestan por lo colaborativo animadas por la fuerza de la comunidad, de personas con las que comparten ideas y valores: “Las plataformas colaborativas necesitan generar sentimientos de comunidad dentro de ellas […]. Una tecnología te la pueden copiar, un contenido te lo pueden copiar, un cliente te lo pueden robar… pero la comunidad es incopiable”, en palabras de Miguel Caballero.

La disrupción de la economía colaborativa se estructura en una serie de fases que sólo hemos recorrido al 50%: Primero, emerge la nueva tecnología. Hecho. Después, ésta empieza a adoptarse fuera de los círculos de early adopters. En ello estamos. En paralelo, empezamos a entrar en una fase reactiva. Si habéis hablado del tema con algún taxista últimamente, sabréis que esta fase ya ha empezado. Luego llegará la desobediencia civil, en la que la captura de rentas dejará de ser sostenible (o más bien, sostenida) y alcanzaremos la última fase: el acuerdo entre las partes. Será entonces cuando la Administración se vea en la obligación de afrontar el gran reto de legislar para establecer unas reglas del juego claras y no, como hasta ahora, para poner freno a las iniciativas de la sociedad. Es decir, finalizará con el empoderamiento del ciudadano prosumidor frente a la economía tradicional.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.