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¿Es la libre distribución de subtítulos un delito?

Escrito por Manuela Astasio

Las autoridades suecas cierran una web de subtítulos para series y películas. ¿Qué dice la legislación española al respecto?

La autoridad de Suecia en materia de propiedad intelectual, Intrangsundersökning, acaba de cerrar la web Undertexter.se, que se dedicaba a la elaboración y distribución de subtítulos en inglés y sueco para películas y series. No es la primera vez que en Europa se clausura un sitio de estas características (ya hubo un caso similar en Polonia en 2007), pero ¿cuál es la situación en España?

Aunque sí sean conocidos casos como el de Series Yonkis, es difícil recordar algún ejemplo similar que se haya dado en nuestro país con una web que no distribuyera enlaces de descargas de vídeo, sino subtítulos. Medios como TechCrunch se han posicionado rápidamente a favor de Undertexter.se y de la libre distribución de subtítulos, argumentando que los llamados fansubs no tienen por qué utilizarse solo para películas piratas, sino que también pueden apoyar el consumo de descargas legales. Los subtítulos que los fans crean y distribuyen por la red, dicen, además, ni siquiera son copias de los que suelen incluir los DVD y bluray oficiales. Pero ¿cuál es la respuesta de la ley a esta cuestión?

Un delito contra la propiedad intelectual

TICbeat ha consultado al abogado Rafael García del Poyo, responsable del departamento de Derecho de los Negocios Digitales de Osborne Clarke, y su contestación ha sido clara: independientemente de que la traducción de una obra genere una nueva propiedad intelectual, para la legislación española, cualquier modificación de la primera (y la creación de subtítulos es un ejemplo) requiere de la autorización de su autor o del titular de sus derechos. En caso contrario, se trata, resume el letrado, de “utilizar la propiedad intelectual sin el permiso del autor”.

La Ley de Propiedad Intelectual dice textualmente que, pese a que los derechos de propiedad intelectual de la obra resultado de la transformación correspondan al autor de esta última, ese hecho no perjudica “al derecho del autor de la obra preexistente de autorizar la explotación de esos resultados en cualquier forma y, en especial, mediante su reproducción, distribución, comunicación pública o nueva transformación”.

El ánimo de lucro

Y, como explica García del Poyo, en este caso no se tiene en cuenta si existe ánimo de lucro o si los subtítulos se crean y distribuyen “por amor al arte”, una cuestión, considera el abogado, “difícil de determinar” en redes de enlaces que no cobran por ellos pero sí generan ingresos por tráfico y por publicidad. En el caso de la web sueca Undertexter.se, parece que ésta se dedicaba a recolectar subtítulos elaborados por usuarios no remunerados, pero queda por saber qué beneficios obtenía de las visitas.

En cualquier caso, independientemente del ánimo que tenga el creador de los subtítulos, la ley (que se encuentra bastante homogeneizada a nivel europeo) contempla un delito de propiedad intelectual. Si, además, existe un ánimo de lucro, la justicia puede llevar a sus autores “por lo civil, lo mercantil y lo penal”, advierte el abogado.

La sensibilidad sueca

Además de todo esto, entran en juego otras cuestiones de la obra, como el acento o el idioma en el que debe hablar tal o cual personaje, o el hecho estético de incrustar unos subtítulos en un fotograma del filme. García del Poyo ha destacado la sensibilidad que existe en Suecia hacia este tema, y ha recordado el caso de un director de cine que desautorizó a un programa de televisión a emitir una de sus películas porque la interrumpía con pausas publicitarias y eso la modificaba. Los tribunales terminaron dándole la razón.

Foto cc: hugovk

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.