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El desarrollo de la inteligencia artificial: un debate que oscila entre dos extremos

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Escrito por Mihaela Marín

El cine ha sido unos de los primeros canales que se ha atrevido a difundir la imagen futurista de la evolución de la inteligencia artificial (IA), algunas veces con notas apocalípticas de una sociedad distópica que ya no tiene reservado ningún lugar para la raza humana, otras dominada por las paradojas éticas y sociales que ejerce la dicotomía entre las existencias de los sistemas informáticos avanzados y la especie humana.

Películas míticas como 2001: A space Odyssey, Terminator, Robocop o si pensamos en las más recientes Her o Transcendence, han abierto un debate polémico que ha cogido complejidad con el paso del tiempo dado que desde 1968, el año en que Stanley Kubrick estrenó su obra de referencia, hasta el presente, la IA ha conocido una transformación fundamental, tanto en ubicuidad como en inteligencia, y lo más importante, en su rápida proliferación.  

Las tecnológicas se apuntan a la conquista de robots

Los robots llevan un buen tiempo invadiendo los laboratorios experimentales de las compañías tecnológicas o de los investigadores que están en constante búsqueda de versiones mejoradas.

Google empezó desde hace dos años su plan de crear una división dedicada a las maquinas inteligentes, Facebook dio señales de querer diversificar su modelo de negocio apostando por las compañías fabricantes de drones, mientras que Amazon también se apuntó a la competición para encontrar soluciones automatizadas en su servicio de entregas.

A raíz de las adquisiciones consecutivas de compañías especializadas en robótica por parte de los grandes nombres del sector tecnológico, han empezado a surgir muchas especulaciones sobre los objetivos que han motivado la avalancha de intereses comunes por el mundo de la IA, aunque hasta el momento muy poco se sabe cuál es el gran plan que hay detrás.

Es muy probable que las preguntas encuentren una respuesta definitiva dentro de muchos años a partir de ahora si tenemos en cuenta que las predicciones de los especialistas sitúan este sector en una fase todavía muy incipiente.

Una cosa está clara, al lado de los grandes defensores que ven el nacimiento de las réplicas artificiales como el próximo gran avance de la trayectoria de inteligencia humana, empiezan a alzarse otras voces que no están tan convencidas de los supuestos efectos benéficos que podría traer para el futuro de la humanidad.

Un acuerdo para evitar posibles peligros

“Los beneficios potenciales son enormes, ya que todo lo que tiene la civilización por ofrecer es un producto de la inteligencia humana. No podemos predecir lo que podemos lograr cuando esta inteligencia aumente las herramientas de la inteligencia artificial (IA), pero la erradicación de la enfermedad y la pobreza ya no es algo insondable. Debido al gran potencial de la IA, es importante investigar cómo cosechar sus beneficios mientras evitamos los peligros potenciales”.

La declaración citada más arriba forma parte de una carta abierta que consiguió reunir más de 4.000 firmas de científicos y académicos de la industria IA a favor del desarrollo de sistemas “robustos y benéficos para la humanidad”.

El control de las máquinas automatizadas, capaces de matar de forma indiscriminada (robots de guerra), las responsabilidades de los coches autónomos o la posibilidad de perder el control de los sistemas de inteligencia artificial fueron algunos de los temas principales.

El manifiesto pensado para trazar un límite a la capacidad de las generaciones de autómatas que están a punto de nacer, ha recibido el reconocimiento oficial de personalidades conocidas como el físico Stephen Hawking, el cofundador de Skype, Jaan Tallinn, el CEO de SpaceX, Elon Musk, junto con algunas de las figuras más relevantes de universidades como Harvard, Stanford, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Cambridge y Oxford o empresas como Google, IBM y Microsoft.

La seguridad, una condición esencial

En un camino en el cual ya no hay vuelta atrás, la cuestión en torno a la cual gira la garantía de los beneficios del sector de inteligencia artificial se basa en la “creación de medios creíbles para hacerlos seguros”. En este sentido entran en consideración cuatro factores importantes explicados más en detalle en un documento al que hace enlace la carta abierta:

  1. Verificación: demostrar que el sistema se ha construido de acuerdo con las instrucciones deseadas

  2. Validez: asegurarse de que un sistema que respeta las propiedades formales de diseño no tenga comportamientos no deseados

  3. Seguridad: prevenir la manipulación deliberada por parte de los terceros no autorizados

  4. Control: permitir el control humano significativo sobre un sistema IA después de iniciar sus operaciones

Las consideraciones teoréticas se han juntado con las iniciativas de apoyo económico para  poner en práctica el llamamiento realizado a través de la carta. Este mes, Elon Musk decidió hacer una donación de 10 millones de dólares para el Instituto del Futuro de la Vida, la organización sin ánimo de lucro que acogió la iniciativa, en señal de apoyo al programa de investigación global dirigida a mantener el desarrollo IA beneficioso para la humanidad.

Observando la posición prudente de los creadores de inteligencia artificial, la principal conclusión que se extrae es que a medida que el diseño de robots se vuelva más complejo hace falta pensar en cómo solucionar futuros problemas de un sector en el cual todavía abundan muchas incógnitas a nivel social, ético y legal.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.