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El declive de los comentarios en los medios online

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Escrito por Marcos Merino

Cada vez son más los medios online que suprimen los comentarios o nacen sin ellos. Esta semana han sido ‘Motherboard’ y ‘Upvoted’, pero la tendencia viene de largo.

Hace unos meses, tres relevantes medios online como Bloomberg, The Verge y The Daily Beast cerraron su sección de comentarios por ser demasiado difíciles de gestionar. Esta misma semana, Vice ha sustituido los comentarios de su web Motherboard por algo tan aparentemente ‘retr’o como una sección de ‘cartas al director’… al mismo tiempo que Reddit lanzaba un nuevo sitio de noticias que nacía sin sección de comentarios, Upvoted.

Cuando los blogs nacieron, antes de que el grueso de las conversaciones de Internet se trasladasen a las redes sociales, los comentarios constituían uno de los pilares de la nueva Web 2.0, una de las ventajas del nuevo Internet que dejaba atrás las páginas estáticas y empezaba a hacerse ‘social’. Rápidamente, los grandes medios online se sumaron a este modelo.

Pero el crecimiento de las audiencias también ha hecho que sea cada vez más complicado moderar las aportaciones de los internautas. El anonimato, además, ha ayudado más bien poco a construir interacciones civilizadas y útiles. Y los medios, como decíamos antes, están empezando a tirar la toalla: los comentarios online están comenzando a morir.

No hay moderadores para tanto troll, o por qué trasladar la conversación a las redes sociales

Ésta no es una tendencia nueva, sin embargo. Ya en 2012 The Atlantic lanzó un medio online, Quartz, carente de comentarios. A lo largo de 2014 tomaron esa misma decisión tanto el sitio web de Reuters (una agencia de noticias nacida en 1851) como Mic.com (un medio nativo online y enfocado al público ‘millennial’).

En ambos casos, aconsejaban a los usuarios trasladar la conversación en torno a sus artículos a las redes sociales. El editor ejecutivo de Reuters, Dan Colarusso, lo expresaba así: “esas comunidades ofrecen una conversación vibrante y, lo que resulta más importante, son los propios participantes los que mantienen al margen a quienes abusan del privilegio de comentar”.

Nicholas White, editor de The Daily Dot, otro de los sitios de noticias que han suprimido recientemente sus comentarios, explicaba lo siguiente: “En base a nuestra experiencia, nuestra comunidad no ha evolucionado a través de nuestra sección de comentarios, sino en torno a nuestras cuentas en las redes sociales. [Un medio] debe ser muy activo gestionando los comentarios, y si no lo es, lo que ocurre es que la turba termina acallando a todas las demás voces de tu sitio web“.

No basta con obligar a los usuarios a registrarse

No hay que echarse las manos a la cabeza: hace años que sabemos que los comentarios de muchos medios online no aportan nada, en el mejor de los casos… y, en el peor, se convierten en auténticos pozos de odio, mala educación y argumentaciones delirantes (por no hablar de la ortografía). “No leas los comentarios” es a día de hoy el mantra de muchos redactores.

Hasta hace poco, algunas voces desde los medios señalaban como culpable al anonimato, y algunos apostaron por limitar la posibilidad de comentar a los usuarios registrados (un medio 100% digital como The Huffington Post suprimió ya en 2013 los comentarios anónimos). Pero nadie puede obligar a un usuario a registrarse con su nombre real, y los trolls han seguido surgiendo igualmente.

En resumen, la tendencia hacia la supresión de los comentarios online probablemente seguirá creciendo, y las redes sociales serán quienes acojan en su seno el debate sobre los contenidos.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.

  • Buenos días,

    Me parece muy interesante el artículo, aunque tengo que disentir en que la estrategia deba ser trasladar la conversación a las redes sociales, porque si se mantiene el “engagement” con la audiencia, las conversaciones continuarán ocurriendo en un entorno o el otro, y deberán seguir siendo gestionadas por la empresa (o un tercero que ésta asigne para la labor).

    Creo que la solución sería hacer un mejor trabajo de gestión y dedicar para ello los recursos que fuesen necesarios para mantenerlo directamente bajo el control de la empresa, no de una red social.