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El ciberespacio ha muerto, viva el cyborgespacio… y la Cyborg Cultura

No ha leído mal y no es un error, esta es una sección sobre cyborgcultura, no sobre cibercultura y es que la cibercultura, como el ciberespacio, ha muerto.

Abrimos una nueva sección de contenidos en TICbeat de la mano de nuestro partner Nikon a quién agradecemos el apoyo y la confianza. Se trata del canal Cyborg Cultura.

El ciberespacio, esa metáfora creada por William Gibson a mediados de los 80,  en el que las personas habitábamos un mundo virtual sin conexión alguna con el espacio, ha servido durante años para referirnos a ese mantra de “lo digital”, una relación entre las personas y la tecnología mediada por un ordenador y basada en una separación absoluta entre lo virtual y lo físico que nos hizo hablar de e-commerce, e-business y hasta e-government para separar lo que hacíamos online de lo que hacíamos en el mundo físico, una visión excesivamente simplista que sin embargo, muchos siguen utilizando.

De la cibercultura a la Cyborg Cultura

Hablábamos así de cultura o arte digital, incluso de cibercultura como si fuera posible un arte o una cultura separada y desconexa del mundo físico que habitamos. Sin embargo la realidad es bien distinta, en la era post-pc caracterizada por el acceso ubicuo a Internet, la metáfora del ciberespacio ya no es válida. En este nuevo contexto, la información es una capa que se superpone al mundo físico complementándolo y produciendo un entorno híbrido o aumentado, en palabras de Manovich, en definitiva, lo digital es ahora una piel que cubre el mundo físico y lo enriquece. Pero lo verdaderamente diferencial en este nuevo espacio son las personas que lo habitamos, cyborgs mediáticos que cumpliendo la profecía de McLuhan no sólo hemos convertido los medios en extensiones de nuestro cuerpo (McLuhan, 1964) sino que nos hemos convertido nosotros mismos en medios de comunicación, con herramientas capaces de generar, reproducir y etiquetar contenido en la palma de nuestra mano y la potencialidad de distribuirlos globalmente por el acceso ubicuo y permanente a la red, como dice Manuel Castells somos todos hoy “medios de autocomunicación de masas” Pero la tecnología además de aumentar nuestras capacidades también plantea interrogantes sobre nuestra propia identidad.

Como decía Haraway, en su maravilloso Cyborg Manifesto: “Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción” . Así, las nuevas capacidades del cyborg además de producir la hibridación entre lo virtual y lo físico han acelerado otros dos procesos de hibridación que ya habían iniciado los medios de comunicación de masas: la hibridación entre lo real y lo imaginarios y entre lo público y lo privado.

Por tanto vivimos hoy en una triple frontera, en un espacio triplemente híbrido que podríamos denominar cyborg-espacio en el que sus habitantes los cyborgs somos cada vez más como el protagonista de Videodrome de Cronemberg capaz de reproducir contenidos en su cuerpo, incapaz de discernir entre real e imaginario y permanentemente en el aire, retransmitido por los medios.

Nueva sección de contenidos: el canal Cyborg Cultura

Cyborg Cultura, nuestra nueva sección en TICbeat quiere centrarse en esta nueva realidad: la cultura híbrida, abierta, y colaborativa. La remezcla, el do it yourself, la cultura libre, los espacios híbridos, la narrativa transmedia o el arte locativo tendrán un hueco en esta sección en la que a partir de hoy podrá encontrar contenidos sobre arquitectura, música, audiovisual o movimientos sociales desde una perspectiva diferente, la del cyborg. Esperamos que os guste, la sigáis y la compartáis.

Sobre el autor de este artículo

Jaime García Cantero

Es analista independiente y cuenta con más de 10 años de experiencia en reconocidas firmas de análisis y asesoría, como IDC en donde desempeñó la labor de Director de análisis o McKinsey en donde fue consultor.