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El adiós definitivo al VHS llega cuatro décadas después

El VHS llega a su fin tras el cierre esta semana de su última fábrica

El VHS -siglas correspondientes a Video Home System-, el sistema de reproducción y grabación de vídeo por excelencia durante las décadas de los años 1980 y 1990, dice adiós tras estar presente en las tiendas de electrónica durante 40 años.

Casi todos los que superan o rondan la treintena pueden recordar una infancia, adolescencia o juventud donde el VHS era el formato imperante en el que se compraban y veían, pero también grababan, los estrenos cinematográficos y programas de televisión.

Hoy, en pleno 2016, asistimos al fin de un sistema que, en una desaparición agónica, se ha visto adelantada y sustituida por otros sistemas más modernos y ligeros como el DVD y el Blu-Ray.

Únicamente quedaba una empresa que continuaba fabricando VHS: la compañía nipona Funai. Sin embargo, hoy la empresa ha anunciado su decisión de parar para siempre la producción de aparatos de vídeo VHS, según ha adelantado este viernes el diario japonés Nikkei.

El boom de las cámaras retro y la fotografía vintage

Así, la fábrica de Funai cancelará su producción de aparatos a finales de este mes ante la falta de componentes necesarios para su rentabilidad, a pesar de que todavía existía una pequeña demanda en Japón, sobre todo en ámbitos profesionales y también por parte del sector coleccionista.

La decisión de la compañía llega después de que el pasado noviembre de 2015 Sony descatalogara las cintas Betamax, uno de los grandes estándares de vídeo analógico con el que compitió y al que logro destronar.

La no tan lejana era del videoclub

El nacimiento y expansión del VHS transformó por completo la industria audiovisual, tanto a nivel de producción de contenido como en el auge de los videoclubs, tiendas de alquiler de películas que utilizaban habitualmente un sistema de socios.

Los videoclubs constituyeron un prolífico y rentable modelo de negocio que ofertaba alquiler de creaciones cinematográficas, así como bebidas y chucherías para recrear las costumbres propias de las salas de cine. La adquisición temporal de los estrenos para una divertida sesión casera de cine se convirtió en el plan soñado de niños y adultos para ahorrarse el coste del cine.

Por aquel entonces, los formatos analógicos no permitían acciones de piratería masiva, ya que por la lentitud y dificultad de reproducir las copias, estas se hacían a pequeña escala y su fin era el uso particular y no la venta, por lo que la mayoría ni siquiera constituían delito alguno. 

La agonía del VHS tuvo su germen al comienzo de la era digital, cuando el DVD se consolidaba en la década de los 2000 tras su nacimiento en el 95, uniéndose al auge y democratización de Internet en muchos hogares.

Los sistemas peer-to-peer para compartir archivos mediante programas como Emule, Kazaa o Ares comenzaron a facilitar la reproducción y copia masiva de películas, y los videoclubs, antaño rebosantes, comenzaron a vaciarse a pesar de incluir el nuevo formato DVD, y los VHS se vieron relegados al olvido. 

Crónica de una muerte anunciada

Los aparatos de vídeo VHS comenzaron a frenar su comercialización a gran escala a comienzos de este siglo XXI, sustituidos por los nuevos formatos de almacenamiento óptico. Las ventajas del DVD eran notables: mayor ligereza, menor peso espacio, grabación más veloz y una calidad de imagen y sonido superiores que no se deterioraban en general con el paso del tiempo.

A partir de 2007, las compañías permitieron grabar los contenidos televisivos a través de sistemas de grabación digital y discos duros para la televisión, condenando a los VHS a una progresiva desaparición, ya que en todo caso, para disfrutar de las viejas cintas, muchos usuarios prefirieron digitalizarlas. 

La obsolescencia del formato y la defunción masiva de videoclubs, como el de la famosa cadena BlockBuster hace tres años, fueron la cúspide del deterioro de los tan queridos VHS, cuyo único productor era, hasta hoy, Funai. A partir del mes de agosto no habrá nuevos aparatos y si disfrute quedará en manos de nostálgicos y fervorosos coleccionistas. 

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.