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El 55% de nuestro ADN ya estaba presente en el primer animal

Escrito por Marcos Merino

Hace 650 millones de años apareció sobre la faz de la Tierra el primer ancestro común de la totalidad de animales existentes hoy en día. Ahora, dos investigadores han sido capaces de reconstruir su estructura genética.

Aunque parezca imposible, cuando echamos un vistazo a la extraordinaria diversidad del reino animal, todos los animales sobre la Tierra (de los corales, las medusas o las cucarachas al Homo Sapiens o la ballena azul) proceden de un mismo ancestro, un animal microscópico y extraordinariamente simple cuya existencia sólo se ha podido teorizar, pues no se conserva registro fósil del mismo. Sin embargo, y a pesar de ese inconveniente, ahora dos investigadores han conseguido lo que parecía imposible: reconstruir la estructura genética de nuestro primer ancestro animal.

Jordi Paps (investigador español que ejerce como profesor de Bilogía en la Univ. de Essex) y Peter W.H. Holland (de la Univ. de Oxford) acaban de publicar su investigación en ‘Nature Communications’, publicación en la que explican cómo escogieron 62 especies animales para analizar en detalle su genoma, con especial atención a los genes encargados de codificar la presencia de proteínas en el organismo.

Los monos y los humanos nos parecemos más de lo que parece

Tras finalizar ese análisis, se quedaron con una lista compuesta por un millón y medio de genes, y empezaron a ‘tachar’ aquellos que no aparecían en todas las especies. Por ejemplo, el gen de la hemoglobina está presente en especies tan diferentes como humanos y tiburones, pero no en las esponjas, por lo que había que descartarlo. ¿Conclusión? El ancestro animal en cuestión poseía 6331 genes, de los cuales 1189 no aparecen en anteriores formas de vida unicelular. Y otro dato, bastante sorprendente: el 55% de nuestro propio material genético ya estaba presente en dicho ancestro.

Jordi Paps especula en el estudio con la posibilidad de que el ‘estallido’ de nuevos genes que se aprecia en dicho ancestro común con respecto a sus predecesores podría haberse debido a un ambiente cambiante que incentivó la aparición de un gran número de mutaciones.

Vía | New York Times

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.