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Diferencias entre un crédito y un préstamo

Te hablamos de las principales diferencias entre un crédito y un préstamo bancario

Aunque tanto los créditos como los préstamos sean productos bancarios que permiten al usuario conseguir financiación económica, no son sinónimos ni presentan las mismas características. En este artículo te explicamos sus diferencias esenciales para que las tengas en cuenta a la hora de escoger entre ambas opciones.

Si estás pensando en comprar un coche, comenzar un proyecto emprendedor, abonar la entrada de un piso o abrir tu propio negocio, es probable que te hayas planteado la posibilidad de solicitar una línea de crédito o un préstamo bancario como vías de financiación. Sin embargo, ¿conoces las diferencias entre ambos términos?

¿Qué es una línea de crédito?

Definiendo ambos términos, una línea de crédito se trata de una determinada suma de dinero que una entidad financiera pone a disposición del cliente durante un período de tiempo.

El usuario no recibe la cantidad completa al inicio de la operación, sino que puede ir disponiendo de ella según las necesidades de cada momento, utilizando para ello una cuenta bancaria o una tarjeta de crédito.

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Así, el destinatario o demandante al que se le conceda la tarjeta de crédito únicamente tendrá que abonar los intereses por el importe del que finalmente haya dispuesto y que previamente haya pactado con la entidad bancaria. Por otra parte, es habitual que el banco le cobre una comisión mínima sobre el saldo no utilizado.

¿Qué es un préstamo?

El concepto de préstamo alude al contrato entre dos partes. Por una, el prestamista, que suele ser una entidad financiera, entrega al prestatario una cantidad fija de dinero al comienzo de la operación previamente acordada.

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La condición clave de los préstamos es que el prestatario devuelva la cantidad monetaria junto con los intereses pactados en uno o varios pagos escalonados en el tiempo.

Los tipos más comunes de préstamos son los siguientes:

  1. Préstamos al consumo: Estos tipos de préstamos habituales suelen responder al propósito de financiar bienes de consumo de carácter duradero y personal como un coche, una moto, muebles, electrodomésticos, etc y de una cuantía no demasiado elevada. 
  2. Préstamos personales: Se caracterizan por su uso para financiar necesidades específicas en un momento concreto, de un importe pequeño. Aunque son similares al préstamo al consumo, la diferencia radica en que estos se orientan a bienes intangibles o perecederos como un viaje o una boda.
  3. Préstamos de estudios: Estos tipos de prestamos son utilizados en países como Estados Unidos, el Reino Unido y otros estados Europeos, aunque en España también están experimentando un importante despegue. Como su propio nombre indica, están orientados a estudiantes para financiar su matricula universitaria, estudios de postgrado o estancias de estudio en el extranjero. El coste suele ser más económico que un préstamo personal.
  4. Préstamos hipotecarios: El préstamo hipotecario se caracteriza porque, aparte de la garantía personal, se ofrece como garantía de pago o aval la denominada “garantía real” que consiste en la hipoteca de un bien inmueble. En caso de no devolver el préstamo financiero la entidad financiera pasaría a ser la propietaria de la vivienda.

Diferencias esenciales entre préstamos y créditos

Si todavía no sabes cuál es la opción más adecuada para tu caso particular, te recordamos las diferencias fundamentales entre ambas opciones:

  1. En el préstamo importe total pactado se entrega al destinatario en el momento inicial. Sin embargo, en la línea de crédito, el cliente dispone de la cantidad necesaria en cada momento.
  2. En los préstamos hay que pagar intereses desde el momento en que se entrega el capital, mientras que en las líneas de créditos estos se abonan en el momento en el que se disponga del capital necesario.
  3. La línea de crédito suele poder renovarse varias veces tras su vencimiento. Por el contrario, el préstamo debe amortizarse en el plazo convenido.
  4. El plazo de la línea de crédito es inferior al del préstamo.
  5. Los tipos de interés suelen ser más altos en las líneas de créditos que en los préstamos.
  6. Los usuarios de las líneas de crédito normalmente son los autónomos y las pequeñas y medianas empresas, que necesitan tener cubiertas sus necesidades de liquidez en momentos puntuales.
  7. El objetivo de la gran mayoría de préstamos responde a la adquisición de bienes de cuantía elevada como un vehículo, puestas en marcha de proyectos o financiación de necesidades de capital a largo plazo.

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.