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Detectores de pulso cardíaco para predecir el éxito o el fracaso de la música

Así es como la música te hace mejor persona, según la ciencia

Dos sensores infrarrojos en los dedos pulgares de ambas manos; que se comunican con un módulo de procesamiento compatible con la plataforma Arduino, permiten descubrir qué canciones gustan más o menos y así predecir el éxito de una música en concreto.

Cuando escuchamos una canción podemos quedarnos indiferentes o emocionarnos. Si nos emocionamos, podemos alegrarnos, recordar buenas vivencias, llorar por un amor perdido o bailar de felicidad. En cualquiera de estos casos, el objetivo de la música estaría conseguido: llegarnos al fondo del corazón.

Y jugando con esas mismas emociones podemos predecir el éxito o el fracaso de una canción al uso, mediante la incorporación de la inteligencia artificial y una sensorización básica. Es justo lo que han conseguido investigadores de la Universidad Nacional de Colombia con el proyecto ‘Music taster by entropy’. Dicho de otro modo: se puede medir cuantitativamente la probabilidad de que una producción artística (en el campo de la música, la publicidad, el cine, el teatro, la televisión y los videojuegos) tenga éxito o no.

A cada uno de los sujetos se le conectan dos sensores infrarrojos en los dedos pulgares de ambas manos; estos se comunican con el módulo de procesamiento a través de cables, y estos a su vez con un computador o un dispositivo móvil compatible con plataforma Arduino.  Para que el dispositivo recogiera los datos necesarios del pulso cardíaco son suficientes tres minutos por cada una de las pistas.

Practicar este estilo de música está vinculado a la creatividad y la innovación

Después, por medio de un software que procesa las dos señales obtenidas por los sensores por separado (canal izquierdo y canal derecho) se calcula la asimetría en una escala de 0 a 20. Y finalmente, apoyados de nuevo en las matemáticas, se estandariza un valor entre 0 y 10, el cual representa la calificación para el producto evaluado.

Para ello crearon una fórmula matemática que estima el porcentaje de la asimetría; es decir, si el porcentaje es bajo, mayor es la calidad de la composición.

Vía: UN/CIDYT

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.