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Cuatro lecciones y tres preocupaciones sobre el periodismo por Jill Abramson

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Escrito por Juan Calleja

Estas son las cuatro lecciones y tres preocupaciones sobre el presente y futuro del periodismo que expuso Jill Abramson, exdirectora de ‘The New York Times’, durante su primera visita a España.

Cuando Jill Abramson (Nueva York, 1954) entró el pasado jueves 12 de febrero en el auditorio madrileño de la Fundación Rafael del Pino, el silencio sepulcral con el que la recibimos se hacía insostenible. En las caras de los más de 400 asistentes se denotaba la autorrepresión por aplaudir a rabiar a la exdirectora de The New York Times, pero el inmenso respeto que infunde esta gigante del periodismo ganó la partida a los impulsos de las emociones. 

En una de las paredes del recinto rezaba la siguiente cita: “Todos tenemos una gran tarea por delante: la de contribuir a que el conocimiento heredado de otros, junto con nuestro particular valor añadido, siga transmitiéndose a las siguientes generaciones en libertad”. Estas palabras, dichas en algún momento por el fallecido empresario español, Rafael del Pino, contextualizaban de forma precisa el porqué de la conferencia impulsada por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra dentro del marco del ciclo de ‘Conversaciones con…’. Y es que escuchar hablar a la primera mujer en haber dirigido al legendario periódico norteamericano en sus 160 años de historia, es una master class de lujo sobre el oficio de saber contar historias de calidad y conseguir atraer la atención de los consumidores de la información.

De eso iba precisamente la conversación, de la importancia de la narrativa en el periodismo.  En esta materia, la “dama de hierro” –la llaman así por las placas de metal que tuvieron que injertarle tras ser atropellada por un coche en Nueva York en 2007–, es toda una autoridad y no sólo por los reportajes de investigación y largas crónicas que ha publicada tras su paso como reportera por las redacciones de periódicos de referencia mundial como The American Lawyer (1997-1986), The Wall Street Journal (1988-1997) o el propio New York Times (1997-2014), sino por haber obtenido un gran éxito en su apuesta por el periodismo de las grandes historias y por la búsqueda de nuevas narrativas durante su etapa al frente del NYTimes –ocho premios Pulitzer así lo avalan–.

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El auditorio de la Fundación Rafael del Pino en Madrid estaba lleno hasta la bandera.

Durante la casa hora y media que duró la ponencia, la periodista de investigación y ahora profesora de Historia del periodismo y Periodismo narrativo en la universidad de Harvard, habló sobre su visión actual de los medios,  acerca del  saber contar bien las historias y cómo se pueden rentabilizar las mismas, así como mostró algunas de las preocupaciones que considera que son altamente nocivas para el futuro de la profesión.

A continuación, seleccionamos siete perlas sobre el presente y futuro del periodismo, expuestas por Abramson a su paso por Madrid.

Lecciones

1. “Hay un anhelo humano de que nos cuenten historias y creo que ese anhelo es mayor ahora que nunca”.

Esta fue una de las primeras afirmaciones de J. Abramson durante la charla. Mencionó como ejemplo el fenómeno de Serial en Estados Unidos, un documental seriado de 12 capítulos retransmitido mediante podcasting, en el que la periodista Sarah Koening relataba el asesinato de una adolescente en Baltimore en 1999 y que hasta el pasado mes de octubre ha conseguido atraer a millones de oyentes. Estos seriales “no es algo nuevo, es muy viejo”, subrayaba la periodista americana, sino que ya desde el siglo XIX la gente ya esperaba ansiosa los folletines o los cuentos de Charles Dickens.  También destacó la investigación que está publicando de forma seriada El Confidencial sobre Swiss Leaks y que le ha dado al diario online español un nuevo récord de tráfico.

2. “La gente sí consume historias largas siempre y cuando se cuenten bien”.

Frente al eterno debate sobre la pérdida de concentración debido a la sobrecarga de información y a la falta de concentración derivado del uso excesivo de los smartphones, Abramson defendía la existencia de una demanda de historias long form mencionando el caso de éxito de Snow Fall, reportaje transmedia y premio Pulitzer publicado en el NYTimes en 2012 sobre la muerte de unos esquiadores por una alud en el estado de Washington: “Se convirtió en una historia que atrajo a millones de personas de todo el mundo y que abrió nuevos caminos en la forma de contar historias en el periodismo”. También sacó a relucir los casos de  BuzzFeed, Vice o The Huffington Postmedios nativos digitales de naturaleza más social que llevan tiempo invirtiendo dinero y recursos en periodismo de investigación y publicando grandes reportajes que atraen mucho tráfico, tanto como la publicación de vídeos y fotos de “cachorritos que tienen mucho éxito”, dijo refiriéndose a BuzzFeed. 

Snow Fall (NYT)

3. “La narrativa tiene un enorme valor en el mercado”.

Una semana antes de que Jill Abramson fuese despedida del ‘Times’, el grupo Conde Nast anunciaba la creación de un departamento de branded content puesto que este tipo de publicidad ya estaba generando millones de dólares en los Estados Unidos. En dicho departamento iban a trabajar algunos de los mejores escritores del gigante editorial de revistas estadounidense porque, según Abramson, este tipo de branding se parece cada vez más al periodismo” y el tener o no éxito con el productor publicitado depende “de la habilidad de contar historias”. Una skill que a día de hoy “es más valiosa que nunca”, reiteraba la periodista. Por otro lado, Abramson opinó que lo preocupante es cuando “este nuevo tipo de publicidad miente al lector” puesto que a veces no se identifica como publicidad y se mezcla con el contenido.

4. “El periodismo de calidad sigue siendo el modelo de negocio de ‘The New York Times”.

Durante su dirección (2011-2014), el periódico neoyorkino implementó en 2011 el modelo de pay wall o muro de pago en su página web por “decisión final del editor tras hablar con todo el equipo” y logró un gran éxito económico y no dejó de perder tráfico hacia su website.  La edición online del New York Times alcanzó la cifra de 800.000 suscriptores digitales e ingresaba 150 millones al año, ganando más dinero por estar partida que por la publicidad digital. Al final, lo que intuían antes de tomar la decisión de poner en marcha el nuevo modelo de negocio de pago en Internet se cumplió. “La principal razón de tomar aquella decisión fue porque pensábamos que el contenido del New York Times tenía tanto valor y tanta calidad que la gente estaría dispuesta a pagar por ello”, explicó la veterana periodista. A colación de esta experiencia, que habla por sí sóla sobre cómo sí se puede sacar partido económico de la venta de contenidos periodísticos,  y en respuesta a la última pregunta de la charla sobre si habrá o no periódicos en el futuro o cuál es el modelo de negocio perfecto, Abramson aseveró que en lo que hay que poner verdaderamente énfasis es en resolver el problema existente con la calidad de los contenidos.

 

Preocupaciones

1. “La gente ya no va a la universidad por querer  aprender”

Debido a su experiencia como profesora universitaria, la exdirectora del NYTimes palpa la realidad diaria de los jóvenes estadounidenses que suelen endeudarse para poder hacer frente a los altos costes que suponen ir a la universidad. Un hecho que, sobre todo en estos tiempos de crisis, les lleva a “cometer el error” de estudiar una carrera simplemente porque “va a quedar bien en el currículum o porque les va a ayudar a encontrar un buen puesto de trabajo”. Además, Abramson mostraba su preocupación por el incesante declive en la matriculación en carreras de letras. Por ello, su labor también consiste en hacer ver a los estudiantes que “saber escribir bien es algo muy valioso que te puede ayudar a conseguir un trabajo, aunque no resulte tan evidente como en el caso de la tecnología o la economía. Sin duda, ese talento es importantísimo y se puede convertir en dinero”.

2. “Otra cosa que me preocupa cuando pienso en  el futuro del periodismo de calidad es la censura”

A lo largo de su dilatada carrera periodística, Jill Abramson ha vivido en sus propias carnes el lastre las presiones de los gobiernos a la hora de publicar historias “políticamente incorrectas”. De hecho, en 2012, tras sacar a la luz una investigación sobre la escandalosa fortuna acumulada por los parientes del entonces primer ministro chino, Wen Jiabao, la web del New York Times fue bloqueada en China. “Me gustaría saber cómo se siente una persona en China y no poder leer el New York Times”, dijo Abramson. En su propia casa, los Estados Unidos, las cosas no son fáciles tampoco para la prensa, sobre todo tras la publicación de las filtraciones de los cables de Wikileaks –nueve casos llevados a los tribunales por lo penal- y de los documentos sobre el programa de ciberespionaje masivo, PRISM, filtrados por Edward Snowden:  “Las administraciones de Bush y Obama han sido muy duras a la hora de llevar a los tribunales a todos los que han filtrado noticias”. La “dama de hierro” del periodismo norteamericano reconoció que le preocupaba mucho no poder seguir publicando este tipo de historias y lanzó un mensaje claro: “Si estáis comprometidos con el futuro del periodismo de calidad, lo que tenemos que hacer es tener el mayor impacto que tengamos de nuestro trabajo”.

3. “Los periodistas estamos sufriendo muchos ataques en lugares peligrosos y hay freelancers y autónomos que no tienen el respaldo de medios”

En una de las preguntas del coloquio posterior a la charla, se trató el tema de los recortes en los medios y el descenso de corresponsalías en capitales mundiales como consecuencia de los mismos. Abramson mostró su preocupación por este problema, puesto que hay lugares en los que siguen sucediendo cosas que deben de ser contadas pero ya no hay corresponsales, e hizo énfasis en los periodistas autónomos y freelance que van a zonas calientes sin respaldo de grandes medios e, incluso, sin seguro. Por ello, iniciativas como la de Storyhunter, una asociación que pone en contacto a freelancers con corporaciones de medios y les asesoran para tener un seguro, suponen “un rayo de esperanza” para los periodistas en países peligrosos o en conflicto.

 

Este artículo ha sido escrito tras el revuelo mediático que ha generado la ex directora del New York Times durante su primera visita en España.  Sus master class impartidas en Madrid y en Pamplona se han seguido con una expectación sin precedentes y representan el enorme interés social que despierta todo lo que tiene que ver con el presente y futuro del “mejor oficio del mundo”, como solía decir Gabriel García Márquez.

VÍDEO:  ‘Conversaciones con Jill Abramson’ (Madrid, 12 de febrero de 2015)

Sobre el autor de este artículo

Juan Calleja

Juan Calleja es periodista. Ha sido redactor jefe en la Fundación porCausa y fue director y cofundador de Babylon Magazine, revista internacional en inglés y en español sobre la actualidad de la cultura hispánica. Es impulsor de Los desmanes del fútbol, proyecto ganador del ‘II Taller de Periodismo de Datos’ organizado por Medialab-Prado. En 2007 ganó el Premio Joven de Comunicación de la UCM por la revista Babel.