Ciber Cultura

Cosas que tiene que hacer un español para llegar a Marte

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Escrito por Rafael Claudín

Entre el equipamiento dado a conocer por la NASA para sumisión Mars2020 hay un componente español, una de nuestras pocas oportunidades de tocar el Planeta Rojo.

Después de dos años de duro trabajo, el vehículo de tierra (de Marte quizá sería más apropiado) Curiosity ha sido abandonado a su suerte en un inhóspito paraje del cráter Gusev. Pronto tendrá compañero de juegos: la Mars2020, que se lanzará en… el 2020, como era de esperar, y que tendrá un aspecto similar al de su antecesor en el cargo.

Se trata de un proyecto continuista, en parte para ahorrar costes, pero a cambio incorpora en su interior una auténtica revolución tecnológica. Llevará, entre otras cosas, una cámara tan potente que puede determinar la composición de una roca a 12 metros de distancia, un rayo láser para realizar un mapa químico detallado de esa misma roca, un sistema de excavación más potente o un radar para examinar qué hay bajo la superficie.

Con todo, para mí la verdadera estrella de todo este equipamiento es el MOXIE, un dispositivo que generará una pequeña nube de oxígeno a su alrededor, produciendo 20 gramos de oxígeno por hora durante unas 50 horas. Si las cosas van como deben, una versión mejorada, capaz de producir 100 veces más oxígeno, permitirá realizar la ignición del cohete con el que los primeros astronautas marcianos regresarán a la Tierra.

El toque español

Si en la Curiosity el Centro de Astrobiología español aportó el REMS (Rover Environmental Monitoring Station), una estación para el estudio ambiental, en Mars2020 se incorporará la propuesta española MEDA (Mars Environmental Dynamics Analyzer), una versión más avanzada del mismo dispositivo, elaborado por el mismo organismo junto con el CSIC y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.

MEDA será desarrollado por una muestra plurinacional de organismos, dirigidos por el Centro de Astrobiología: Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, Universidad del País Vasco, Universidad de Alcalá, Instituto de Química Física Rocasolano, Jet Propulsion Laboratory, NASA Goddard, John Hopkins Applied Physics Laboratory, Texas A&M University, Michigan University, Ashima Research, Universidad de Padua e Instituto Meteorológico Finés.

Cosas que podemos hacer para llegar a Marte

Todo esto está muy bien pero, ¿qué otras cosas podemos hacer para poner nuestro granito de arena terráquea en el planeta rojo? Las más inmediatas son:

Despedirse de Curiosity. Ha hecho un gran trabajo en el Planeta Rojo y ahora está abandonada a su suerte. Puedes desearle lo mejor para su futuro enviándole una postal (aunque sea una foto de ella misma) a través del portal Be a Martian de la NASA.

Ser uno de los primeros colonos. Si quieres que tu implicación sea mucho más directa y personal, te puedes postular para ser uno de los primeros colonos de Marte a través del programa holandés Mars One. Aviso: quizá haya ya algún español en el ajo. De los 200.000 interesados sólo han superado los filtros de clasificación 705 personas, 187 de ellas europeas. Teniendo en cuenta que España estuvo en el top ten de países en la primera ronda, es posible que alguno haya llegado a la final.

Incorporar la marca España a la cultura marciana. Quizá lo que puede marcar la diferencia, aunque es una tarea ardua. Puedes escribir a la NASA (public-inquiries@hq.nasa.gov) para convencerles de que algunas de las grandes aportaciones españolas a la humanidad, como la siesta y la fiesta, deberían incorporarse a la cultura marciana. La idea es: para sobrevivir a las condiciones extremas de la vida en Marte, hace falta algo de desfogue y buen rollo o la psicosis del abandono espacial puede acabar con el más pintado.

Así, de buenas a primeras, son tres grandes opciones para llegar, aunque sea emocionalmente, a Marte. ¿Se te ocurre alguna más?

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.