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Cómo ‘Star Wars’ ha cambiado nuestras vidas (tecnológicamente hablando)

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Los vehículos que flotan sobre el suelo o los hologramas ya son una realidad y su invención se la debemos a ‘Star Wars’. Pronto llegará también el sable láser.

En 2015 se estrenará la nueva entrega de Star Wars (The Force Awakens), séptima cinta de la mítica saga de ciencia ficción que nos traslada a un escenario bélico futurista, en el que el Imperio y los rebeldes se miden en un sinfín de combates en el espacio y luchan cuerpo a cuerpo con impresionantes sables de luz.

Los más acérrimos seguidores de La Guerra de las Galaxias consideran esta producción de George Lucas como el máximo grito en ciencia ficción de la historia. Sin embargo, nosotros hemos querido detenernos un poco más en la tecnología que en dichas películas se muestra, para conocer cuáles de ellas ya han pasado del cine a la realidad de nuestro día a día. Y es que, lo que un día es pura imaginación, al otro puede convertirse en uno de los mayores avances en innovación de la humanidad.

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Aún dejando a un lado dos de los elementos más míticos de Star Wars, como son los sables luz (desgraciadamente para muchos, aún no son una opción plausible, si bien algunos científicos ya se ha conseguido estabilizar la luz al mismo modo que lo hacen estos sables) o los robots (conseguir un robot con la misma inteligencia que C3PO es imposible hoy día, aunque los avances en IA y robótica van a toda velocidad en esa línea) o las manos biónicas (que ya se han utilizado en algunos casos puntuales pero que aún no están generalizadas), nos podemos encontrar con varias tecnologías que nacieron hace décadas en la mente de unos guionistas y que ahora usamos en nuestra vida cotidiana.

Transporte: el campo en que más innovaciones han cuajado

Las novedosas formas de moverse por el espacio que veíamos en Star Wars han calado fuerte en la industria del transporte, tanto automovilística como de ferrocarril, quienes han incorporado en los últimos años avances muy relevantes que tienen su origen en esta película.

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Así, las naves que flotaban sobre el terreno, moviéndose sin estar posadas sobre el suelo y evitando así tocar cualquier elemento peligroso que en él se encontrara, están hoy disponibles en el mercado: ejércitos como el norteamericano cuentan con vehículos que son capaces de circular a apenas un palmo del suelo, empleados principalmente en zonas con minas antipersona, mediante un impulso de aire comprimido. También una empresa californiana, Aerofex, ha desarrollado una suerte de motocicleta que emplea hélices para propulsarse sin tocar el raso. Otra compañía, Moller, se ha unido asimismo a esta batalla por el “coche volador” con un vehículo capaz de elevarse hasta hasta tres metros. A su vez, Wolkswagen ya ha presentado un concepto de vehículo magnético (Hover Car) que algún día -no está en fabricación ni se espera que esté proximamente- podrá flotar literalmente, aunque necesitará de un tipo de carreteras especiales que le sirvan como imán.

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Sin embargo, es en el ferrocarril donde más impacto ha causado la levitación que veíamos en Star Wars. Así, los trenes que emplean capacidades electromagnéticas para levitar y así evitar la fricción con la vía son una constante ya en países como Japón o China, así como en muchos trenes que se mueven entre distintas terminales de aeropuertos internacionales. De este modo, al no haber rozamiento entre rueda y raíl, los trenes son capaces de alcanzar velocidades mucho mayores con los mismo estándares de seguridad que la vía tradicional. Por ejemplo, la mayor velocidad registrada de un tren de este tipo fue de 581 km/h, logrado en Japón en 2003, 6 km/h más rápido que el récord de velocidad de un tren de alta velocidad convencional. Cabe reconocer que, aunque Star Wars aumentó el interés por este tipo de desarrollos, los orígenes teóricos del tren magnético datan de 1902, mucho antes de que se estrenara la primera entrega de la película.

Hologramas y pantallas virtuales en los vehículos

A más de uno se le debió de encender la bombilla cuando vio que R2-D2 podía grabar y emitir mensajes en forma de vídeo pero que estos no se mostraban sobre ninguna pantalla sino en el mismísimo aire: era el punto de partida de los hologramas.

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Aunque los hologramas no han conseguido asentarse como un elemento de moda en el sector tecnológico, lo cierto es que las capacidades técnicas para producir hologramas en 3D bien definidos existen desde hace bastantes años. No en vano, su origen también data de antes de Star Wars (concretamente de 1963, cuando Emmett Leith y Juris Upatnieks en Estados Unidos, y Yuri Denisyuk en la Unión Soviética consiguieron crear verderos objetos en tres dimensiones con forma holográfica). Posteriormente, se ha ido perfeccionando la tecnología y los objetos son cada vez más realistas, amén de estar presentes en algunos reproductores de vídeo (Phillips lanzó hace años un monitor que proyectaba la señal hacia la pared) o smartphones (la compañía Ostendo lleva varios años trabajando en proyectores de 5.000 ppi del tamaño de un caramelo que permitan reproducir en el aire el color, el brillo y el ángulo de cada luz de todos los píxeles). Incluso la todopoderosa Apple ha patentado un diseño que más allá del holograma, lo que permite es interactuar con nuestras propias manos con las imágenes que se proyecten.

Conti-HUD
Asimismo, otro de los desarrollos que veíamos en las naves de Star Wars, muy relacionados con la imagen holográfica, eran los monitores de velocidad y combustible en los coches que se proyectan contra la luna del propia vehículo. Hoy en día, esa idea ha dado lugar a los Head Up Display (HUD), presentes en algunos automóviles de BMW y Chevrolet o en los principales aviones militares del mundo.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.