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Cómo sería Internet si Donald Trump fuera presidente de los EE.UU.

Donald Trump Presidente

Tras obtener los delegados necesarios para ser el candidato republicano a la Casa Blanca, la posibilidad de que el magnate americano se convierta en el nuevo presidente de los Estados Unidos parece más cercana que nunca. Ante esta tesitura nos preguntamos: ¿Cómo sería Internet y el mundo digital si Donald Trump fuera presidente?

En la carrera hacia la presidencia de los Estados Unidos, hay un rostro y un nombre que se está haciendo especialmente popular, para lo bueno y para lo malo: Donald Trump. El polémico político republicano se ha hecho famoso a costa de sus comentarios radicales en contra de las minorías étnicas, a favor de la construcción de un muro con México o sus insultos a todos sus rivales, tanto de su propio partido como del bando demócrata.

Y en su curiosa y prolífica oratoria, no podían faltar sus comentarios e ideas en torno a cómo debería ser Internet o cómo deberían comportarse las empresas tecnológicas. Repasamos algunas de las propuestas del candidato republicano y cómo sería Internet si Donald Trump llegara a ser presidente de los EE.UU.

Cerrar algunas partes de Internet

“El ISIS está reclutando gente a través de Internet. El ISIS está usando la Red mejor que nosotros y eso que fue nuestra idea. Hay que ir a Silicon Valley y buscar con ellos la forma de que no lo puedan hacer”. Con esta premisa, Donald Trump reflejaba sin falta su miedo a que los grupos terroristas puedan hacer un uso libre de la Red de Redes y se mostraba abierto a prohibir el acceso a Internet a todo aquel que Trump considerara sospechoso.

Pero, por si no quedaba lo suficientemente claro, Trump fue aún más contundente en un debate televisado: “Yo no quiero que la gente que nos quiere matar y que quieren destruir nuestra nación usen nuestro servicio de Internet. No estoy hablando de cerrar Internet pero sí de cerrar aquellas partes de Internet donde el ISIS tenga presencia”.

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Si aplicamos en la vida real este planteamiento, pueden encontrarse comentarios relacionados con el Estado Islámico en las principales redes sociales, como Twitter o Facebook, las cuales para Donald Trump habría que cerrar de inmediato. También foros de todo tipo sirven para captar adeptos, así como incluso los servicios de videoconferencia pueden utilizarse para organizar llamadas entre los supuestos terroristas para organizar sus atentados.

Obviamente, la filosofía que subyace a esta idea de Trump no sólo va en contra de la libertad de expresión sino que, además, es totalmente impracticable en la vida real y supondría el fin de Internet tal y como lo conocemos. Y es que, habría que recordarle a Trump, que todas las grandes firmas ya bloquean y eliminan los comentarios que enaltecen al ISIS de sus muros, así como se vigilan estas actividades por parte del gobierno. Cualquier paso más allá pondría en serio peligro los pilares de la Red.

No a la neutralidad de la Red

En 2014, antes de que comenzara todo el fenómeno político que está aupando a Donald Trump a la Casa Blanca, este particular personaje ya hizo sus primeros pinitos en el mundo de la tecnología, criticando la ley en favor de la neutralidad de la Red impulsada por el presidente Barack Obama.

En este punto, Trump coincidió con la mayoría de los portavoces y dirigentes republicanos, quienes entienden que la neutralidad de la Red simplemente es una fórmula de los demócratas para poder atacar a los medios conservadores y censurarlos en base a que no cumplen con contenidos de servicio público. Asimismo, Trump y sus colegas critican que Obama se haya propuesto regular algo (como es Internet) que no necesita regulación y buscar problemas donde no los hay… o eso piensan ellos.

Puertas traseras en todos los dispositivos electrónicos

De gobernar Donald Trump, el Gran Hermano digital podría ser una realidad en menos de lo que canta un gallo. No en vano, el candidato republicano se ha mostrado especialmente beligerante en la dispuesta que mantienen el FBI y Apple respecto al iPhone de uno de los terroristas de San Bernardino.

En concreto, Trump acusa a Apple de egoísmo y defiende que la firma de Tim Cook debería crear una versión de iOS que permitiera a las autoridades acceder a su contenido en cualquier momento y lugar. Y como su petición ha sido completamente ignorada, el polémico empresario y ahora político pidió a sus seguidores que iniciaran un boicot contra Apple hasta que esta empresa ceda a sus pretensiones.

Al margen de que Trump podía haber hecho este llamamiento al boicot contra el iPhone desde otro móvil que no fuera un iPhone, la propuesta de instalar puertas traseras supone un gravísimo peligro para los ciudadanos, que podrían ver expuestos sus datos no sólo ante el gobierno sino ante cualquier delincuente que consiga desentrañar el funcionamiento de esta puerta trasera con la que saltarse a la torera el esfuerzo de décadas en cifrados y protocolos de seguridad. Dicho de otro modo: con Trump los dispositivos móviles serían una pata más del gobierno y extraordinariamente inseguros ante cualquier amenaza.

Fabricación 100% en USA

La fijación de Donald Trump con Apple no se ciñe únicamente a esta disputa por la privacidad y la confidencialidad de la información, sino que se ha extendido también a un clásico de las campañas republicanos: la exigencia de que devuelvan su producción a las fábricas y empleados de Estados Unidos.

“Vamos a obligar a Apple a construir sus malditos ordenadores en este país en vez de en otros países”, defendió sin fisuras Trump. Esta idea supondría la aprobación de una ley a la que se opondrían todos los grandes fabricantes del país y que no sólo podría traer consigo las quejas de las principales empresas, sino también provocar una caída del consumo interno y externo de sus productos.

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Y es que Estados Unidos no cuenta hoy por hoy con las instalaciones, recursos y proveedores necesarios para llevar a cabo una producción 100% propia de sus dispositivos electrónicos, algo que muy pocos países (prácticamente podríamos excluir únicamente a China) pueden hacer. Por ello, EEUU tendría o bien que invertir miles de millones en configurar una industria de componentes y materiales lo suficientemente eficiente como para dar respuesta (a un precio asequible) a sus demandas de producción o bien que importar todos esos materiales de otros lugares del mundo, añadiendo así los costes de transporte a los de trabajadores (que también aumentarían debido al mayor coste de vida en EEUU) y al de los impuestos y tasas que han de pagar las empresas en Estados Unidos.

Todo ello provocaría algo muy sencillo, si Donald Trump llega a ser presidente de los Estados Unidos y cumple sus promesas, los productos fabricados 100% en Estados Unidos se encarecerían de manera inmediata y de forma tan exponencial que nadie los querría comprar y, por ende, las empresas se arruinarían y echarían a todos sus trabajadores. No sólo a los miles de nuevos empleados de sus fábricas recién inauguradas, sino también a los equipos de diseño, ingeniería, I+D, marketing… que ya estaban trabajando en el país.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.