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Cómo es vivir un año en el espacio, según el astronauta Scott Kelly

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El astronauta Scott Kelly vivió durante un año en el espacio como parte de un experimento que buscaba ver el impacto que tendría sobre su cuerpo al poder compararlo con su hermano gemelo. Kelly revela cómo fue vivir un año en el espacio y cómo cambió su cuerpo.

El astronauta Scott Kelly pasó un año viviendo en la Estación Espacial Internacional con el fin de averiguar cómo afecta vivir en el espacio al cuerpo humano. La clave estaba en que su hermano gemelo, Mark Kelly, se quedó en tierra por lo que pudieron comparar a ambos.

Su estancia en el espacio efectivamente le cambió: volvió 3,8 cm más alto y su ADN se había modificado un 7% comparado con el de su hermano.

Eso si, el tiempo que pasó en la órbita terrestre no solo le modificó físicamente, también fue una experiencia increíble que sin duda le cambió mentalmente. Y es que probablemente muchos no se imaginen cómo es vivir un año en el espacio.

Kelly reveló a través de  Reddit que nunca se sintió solo y tan solo tenía miedo cuando enviaban comunicaciones desde la tierra y silenciaban el audio, ya que era indicio de que algo malo ocurría. Agradeció mucho tener compañeros de distintas partes del mundo que convivían con el.

El astronauta vivía bastante a gusto en el espacio; la falta de gravedad disminuye la tensión y ante la falta de presión tenía menos dolencias musculares. Eso si, no se acostumbraba a la extraña sensación de tener los brazos flotando todo el día, tendía a tenerlos cruzados o metidos dentro del saco de dormir.

Y hablando de sacos…dormir tampoco era nada cómodo. Kelly explicaba que realmente nunca tienes la sensación de descanso que tienes al tumbarte en la cama tras un largo día, ya que duermes en la misma posición que adoptabas durante el día. Para bloquear el sonido usaba tapones, pero eso no bloqueaba los sueños locos que tenía en el espacio.

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Desde la EEI disfrutaba de vistas increíbles, entre las que destaca las Islas Bahamas asegurando que eran sus “vistas preferidas desde el espacio. Eso si, los olores no acompañaban a los paisajes. El astronauta describe el olor del espacio como a metal cambiado, que a veces cambiaba a un olor antiséptico o, peor aún, basura.

Además de los magníficos paisajes, Kelly sentía que le hacían la pedicura todos los días. Tenía la suela de los pies más suaves que nunca, aunque el empeine lo tenía más áspero por usarlo para desplazarse por la estación.

El mayor reto para Kelly fue adaptarse al lento paso del tiempo en el espacio. “Un año es mucho tiempo“, admitió. Eso si, el astronauta no se pasaba los días contando los minutos y segundos del reloj. “Siempre hay suficientes cosas que hacer, y no suficiente tiempo libre para hacerlo“, explicó Kelly que asegura que nunca se aburría en el espacio.

Vía | Business Insider

Sobre el autor de este artículo

Christiane Drummond

Graduada en Periodismo y redactora en TICbeat. ¿Qué me interesa? La innovación, la actualidad, la tecnología y, sobre todo, las personas.