Ciber Cultura

Cinco preguntas y una conclusión para entender el Canon AEDE

El cajón de noticias de los resultados de Google ahora enlaza a blogs y agregadores
Escrito por Elías Notario

A continuación abordamos las cinco preguntas más importantes en relación al Canon AEDE, más una conclusión para entenderlo.

Es probable que en las últimas semanas hayas escuchado algo sobre un tal Canon AEDE o Tasa Google (se le ha dado otras denominaciones varias), y también que, bien por su complejidad intrínseca, por creer que no va contigo o por lo que sea, sigas sin saber muy bien de qué se trata, quién lo ha propuesto, por qué, cuándo entra en vigor o sus posibles consecuencias.

Te suene más o menos, la realidad es que el Canon AEDE es un movimiento que modificará aspectos fundamentales del funcionamiento de la red en nuestro país, y eso a su vez acarreará diversas consecuencias de calado, ninguna de ellas positiva. Por ello, todo el mundo debería estar informado sobre el tema, y ahí entra en juego este artículo, en el que daremos respuesta de la forma más simple y clara posible a las preguntas más importantes en relación al asunto para entenderlo.

¿Qué es el Canon AEDE?

A ojos del común de los mortales, todo arranca el 14 de febrero de 2014. Ese día, el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley de Reforma de la Propiedad Intelectual, el cual, entre otras muchas burradas, reformula el artículo 32.2 de la Ley de Propiedad Intelectual en vigor para dejarlo tal que así:

La puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenidos de fragmentos no significativos de contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica y que tengan una finalidad informativa, de creación de opinión pública o de entretenimiento, no requerirá autorización, sin perjuicio del derecho del editor o, en su caso, de otros titulares de derechos a percibir una compensación equitativa. Este derecho será irrenunciable y se hará efectivo a través de las entidades de gestión de los derechos de propiedad intelectual. En cualquier caso, la puesta a disposición del público por terceros de cualquier imagen, obra fotográfica o mera fotografía divulgada en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica estará sujeta a autorización.

Sin perjuicio de lo establecido en el párrafo anterior, la puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios que faciliten instrumentos de búsqueda de palabras aisladas incluidas en los contenidos referidos en el párrafo anterior no estará sujeta a autorización ni compensación equitativa siempre que tal puesta a disposición del público se produzca sin finalidad comercial propia y se realice estrictamente circunscrita a lo imprescindible para ofrecer resultados de búsqueda en respuesta a consultas previamente formuladas por un usuario al buscador y siempre que la puesta a disposición del público incluya un enlace a la página de origen de los contenidos”.

Traducido a lenguaje del pueblo llano, el primer párrafo dice que todos los sitios de Internet que “recopilen” contenidos de terceros utilizando “fragmentos no significativos” de lo mismos deberán pagar una tasa a sus creadores o a los que tengan los derechos, que no se sabe cómo se calculará en cada caso, en concepto de compensación por ese uso, incluso en los casos en los que los titulares de los derechos de los contenidos los distribuyan de manera libre.

Por otro lado, en el segundo se matiza que, aunque también utilizan “fragmentos no significativos” de contenidos al ponerlos a disposición del público en las páginas de resultados, los servicios que facilitan la búsqueda de contenidos mediante palabras incluidas en ellos quedan excluidos de pagar la tasa.

Dicho de otra forma, la reformulación del artículo 32.2 introduce un nuevo derecho irrenunciable por el que los titulares de los derechos de contenidos percibirán X dinero de los sitios de internet que se dedican a distribuirlos enlazándolos y usando fragmentos concretos, ocupándose las entidades de gestión de derechos de recaudar la tasa y repartirla.

¿A quién afecta?

Ya hemos visto que la norma dice que la tasa la pagarán los “prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenidos de fragmentos no significativos de contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica”. Y con esto, llega uno de los problemas: en ninguna parte se define qué se entiende por un servicio electrónico de agregación de contenidos, con lo que se abre la puerta a que las entidades de gestión de derechos puedan exigir la compensación a muchísimos actores de Internet.

Desde el principio, los impulsores de la medida, la Asociación de Editores de Diarios Españoles en solitario, que agrupa a los principales medios de comunicación impresos tradicionales, se han encargado de hacer calar el mensaje de que esto va dirigo a Gloogle News, el servicio de Google que agrega pedazos de informaciones de diversas fuentes y las enlaza, pero realmente la definición abarca a muchos otros, desde a Menéame pasando por Barrapunto, Twitter, Facebook, Flipboard o hasta webs de Universidades, ya que la cita (lo que ellos llaman “fragmentos no significativos de contenidos”) y el enlace son parte esencial de los medios digitales y de todo lo que hay en Internet en general.

Eso en cuanto a los posibles pagadores. Si ponemos el foco en los posibles beneficiados, el galimatías también es importante, básicamente debido a que la norma habla de “contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica”. Vamos, que no sólo los medios de comunicación tradicionales son beneficiarios del nuevo derecho, también cualquier página que genere contenidos periódicamente tales como blogs.

¿Percibiré compensación?

En base a lo anterior, cabría pensar que todo aquel que publique contenidos en la red que sean agregados por otros sitios percibirá compensación económica. No será así, porque ya apuntábamos que las entidades de gestión de derechos se ocuparán de recaudar y repartir, una trampa introducida a conciencia gracias a la que en la práctica los que más van a chupar son las grandes cabeceras tradicionales, los impulsores.

Afinando más el tiro, la trampa está en que al ser un derecho irrenunciable gestionado por entidades colectivas de protección de propiedad intelectual, los sitios que agreguen tendrán que pagarles por todos los contenidos, también por aquellos licenciados de forma abierta, y lo recaudado será repartido entre los que formen parte de esas entidades colectivas, quedándose con la mayor parte los socios de mayor peso, o sea, los editores de los principales medios de comunicación tradicionales impresos.

¿Por qué el Canon AEDE es muy peligroso?

Los poco puestos en las formas naturales de funcionamiento de Internet, propiedad intelectual y demás seguramente pensarán que el Canon AEDE no es para tanto, que a fin de cuentas sólo se trata de una medida de protección de la prensa tradicional frente a los agregadores de noticias. Pero no, su ambigüedad y amplitud, unido a la fórmula escogida de hacerla efectiva, injusta y con riesgos potenciales en sí misma y también absolutamente incompleta (recodemos el caso de la SGAE), la convierten en algo extremadamente peligroso cuyos efectos nocivos no sabemos realmente hasta dónde pueden llegar.

Lo que sí es seguro es que de aprobarse, varios servicios muy potentes levantarán el tenderete de nuestro país (Menéame fijo y Google News es posible que también), tendremos un marco jurídico que fomentará la inseguridad en la red y por ende se dificultará la innovación en los medios digitales y la creación de otra multitud de proyectos (por ejemplo los basados en la colaboración), lo que llevará a pérdidas económicas (según determinados cálculos hasta 1.133 millones de euros al año), también se cercena el derecho a cita, y el de los creadores de contenidos a escoger cómo y por donde se pueden citar y enlazar, y se limita la libre circulación y redistribución de la información y el conocimiento…

Son solamente algunas de las consecuencias negativas, que no sólo nosotros vemos sino también muchos, muchos, muchos otros más.

¿En qué argumentos se sustenta el Canon AEDE?

Ante un cambio de regulación de este calado, que además cuenta con muy poco respaldo, tendrá consecuencias más o menos nefastas y ni un beneficio para el conjunto de la sociedad, es lógico pensar que estará sustentada sobre sólidos argumentos. Pues bien, al analizar los utilizados por los impulsores de la norma uno se da cuenta de que en realidad no son argumentos sino puras falacias.

Los tres más repetidos son que el nuevo derecho de que los agregadores tengan que compensar a los titulares de los derechos de contenidos por agregar fragmentos y enlazar es necesario debido a que: uno, dichos agregadores se forran gracias a los contenidos generados por los titulares/editores, dos, no aportan nada y son poco más que parásitos, y tres, urgía un marco jurídico como este “que reconozca el valor de nuestros contenidos frente a los abusos cometidos, y nos permita desarrollar nuestra función con garantías” (esto son palabras textuales de Luis Enríquez, presidente de la AEDE, por las que paradójicamente con el canon en funcionamiento nosotros no tendríamos que pagar nada al medio que las publicó pero sí Menéame si alguno de sus usuarios subiera la noticia al sitio poniéndolas de entradilla).

Mentiras como puños los tres, o como poco medias verdades. En cuanto al primer argumento, Google News no tiene publicidad en Europa así que no hace ni un euro y Menéame y seguramente otros siguen en pie a duras penas, y aunque de verdad algún agregador estuviera haciendo fortuna, sería legítimo porque su único delito es ejercer el derecho a cita y no incumplen ni un punto de las leyes de derechos de autor, exactamente lo mismo que hacen los impulsores continuamente en sus medios; sobre el segundo, los agregadores aportan, y mucho, no sólo hacen de amplificadores de los contenidos facilitando su búsqueda/acceso, además mandan importantes cantidades de tráfico a los medios de los que citan contenidos (otra cosa es que a los medios englobados en AEDE no les llegue lo que les gustaría, la culpa es de los contenidos que generan y de nada más); respecto al tercero, ya ha quedado claro que no hay abuso alguno, es más, nadie obliga a nadie a tener presencia en los agregadores (la agregación automática se puede evitar aplicando medidas técnicas muy simples y la manual, seguro que si cualquier medio pide “ser vetado” en X agregador sus propietarios no tendrán ninguna problema en hacerlo).

Conclusión

El asunto da para mucho más, pero las cinco preguntas expuestas y sus respuestas son parecen suficientes para entender el Canon AEDE, y leídas en conjunto dibujan perfectamente la auténtica razón detrás de la medida: estamos ante una ley hecha ad hoc a petición directa de los grandes medios tradicionales agrupados en AEDE con la que obtienen una nueva vía de financiación, y de paso dificultan la competencia a medios digitales de nueva hornada que les están comiendo el pastel al cortarle las alas a las fuentes de promoción como menéame o Google News, que en gran medida les facilitan el poder hacerles frente en igualdad de condiciones sin sus millonarios presupuestos y asentadas marcas.

En resumen, el Canon AEDE es lo de siempre, otro intento de proteger a toda costa modelos económicos obsoletos de cabeceras tradicionales igual de obsoletas, no por el impacto negativo en sí para la sociedad de que se vayan al traste, que es inexistente, sino porque su desaparición redistribuiría aún más el poder, lo que a nuestro corrupto ecosistema político y a los medios de siempre que les dan amparo en mayor o menor grado a cambio de dinero de todos, no les gusta; los primeros perderían aún más poder de manipular a las masas a su antojo, y los segundos, los caciques de la prensa tradicional, toda su capacidad de influencia y mucho dinero (por esto se revuelven como gato panza arriba, serían los grandes perjudicados).

La “parte menos mala” es que aunque se apruebe el Canon AEDE -a no ser que de golpe y porrazo se dé una oposición masificada de la población, ocurrirá seguro y en breve-, al final todas estas medidas sólo hacen que dilatar la agonía porque por mucho que recauden no será suficiente para detener la hemorragia de pérdidas en la que se encuentran inmersas desde hace años las grandes cabeceras tradicionales. Y lo peor es que por el medio arrasan con todo y ralentizan el progreso.

Sobre el autor de este artículo

Elías Notario

Redactor especializado en tecnología e Internet, ahora por @eldiarioes y @ticbeat. Cofundador de la tienda online de regalos desdegaiaconamor.com