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Cambio de hora de verano, ¿por qué se hace?

Cambio de hora de verano, ¿por qué se hace?

La noche del próximo sábado viviremos el primer cambio de hora de 2018 y los relojes se adelantarán una hora.: a las 2 de la madrugada serán las 3. Te contaremos cuál es el origen del horario de verano que comienza esta primavera.

Esta semana despedimos la estación invernal y llega el nuevo horario de verano. El pasado martes 20 de marzo la primavera entró en el hemisferio norte, llegando a Península y Baleares a las 17:15. Esta estación durará 92 días y 18 horas, hasta el 21 de junio, fecha de inicio del verano. Como cada año, el próximo sábado dormiremos una hora menos, ya nuestros relojes se moverán hacia delante y a las dos, serán las tres. que Puede que te hayas preguntado en alguna ocasión cuál es el origen del cambio de hora de verano y porqué se hace. Hoy te explicamos cuál es la procedencia de esta modificación.

El cambio de hora obedece en la actualidad a una directiva europea que afecta a todos los países de la Unión Europea, y cuya principal finalidad es aprovechar mejor las horas de luz y solar y consumir menos electricidad. Dos veces al año -correspondientes habitualmente al último domingo de marzo y al último de octubre-, los europeos ajustan sus relojes para cumplir con las exigencias de esta directiva comunitaria 2000/84/CE. Para determinar el momento de la modificación horaria, se tuvo en cuenta el hecho de que en España existen dos horas oficiales, una para la Península y el archipiélago balear y otra para las islas Canarias, que van una hora por detrás desde el año 1922.

Cambio de hora al horario de invierno, ¿sabes por qué se hace?

El origen del cambio horario se remonta a la I Guerra Mundial, en el que obedecía al propósito de mantener abiertas las fábricas una hora más. Esta medida, que pretendía favorecer a la producción y al comercio, comenzó a aplicarse con regularidad durante la crisis del petróleo en los setenta, y desde 1981, toda Europa sincroniza al mismo tiempo los punteros de sus relojes.

Pese a los múltiples cambios que ha experimentado el mercado laboral propiciados por la descentralización, las nuevas actividades, la innovación tecnológica o la flexibilidad laboral, el fin del cambio horario sigue siendo adaptar la actividad humana a la duración del día, pretendiendo aprovechar durante más tiempo la luz solar o reducir el consumo eléctrico.

En el caso español, España se adaptó al horario alemán -realizando el cambio que opera en la actualidad- en 1940, pese a que en realidad, debido a la posición geográfica en el mapa nos correspondería cambiar nuestro horario conforme al del meridiano de Greenwich. Desde 1981 seguimos la normativa europea y no podemos eludirla, ya que al menos hasta el momento no existe la posibilidad de excepción que permita a un país de la UE o alguna porción del mismo, no aplicar el cambio de horario de marzo de 2018 hacia el horario de verano.

Pese a que siguen en vigor estudios realizados por la Comisión Europea que hacen hincapié en el impacto positivo que tiene la medida en el transporte, el ahorro energético, la seguridad, la salud, el ocio o la calidad de vida, numerosos colectivos y voces discordantes se oponen a los cambios horarios y solicitan tanto que se eliminen estos cambios y se reduzca el número de husos horarios. Algunos de nuestros países vecinos del planeta, como aquellos cercanos al ecuador, en los que la cantidad de horas de sol permanece practicamente inalterable durante todo el año, no tienen cambio al horario de verano y por ende, tampoco al de invierno.

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.