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Las bibliotecas de la UE podrán digitalizar libremente sus libros

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Escrito por Marcos Merino

Según el TJUE, este supuesto está amparado por las excepciones recogidas por la directiva europea, destinadas a promover la investigación y la lectura.

Las bibliotecas europeas podrán digitalizar libros y ponerlos a disposición en los puntos de lectura electrónica sin obtener primero el consentimiento del titular de los derechos de autor, según falló la semana pasada el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

El más alto tribunal de la UE dictaminó esto a raíz de un caso que enfrentó a la Universidad Técnica de Darmstadt y a la editorial alemana Eugen Ulmer: la institución académica había digitalizado uno de los libros de la editorial con el fin de ponerlo a disposición de sus usuarios en los puntos de lectura electrónicos, negándose a licenciar el libro electrónico de la editorial, lo que generó la oposición de ésta. Eugen Ulmer trataba de impedir igualmente que los usuarios de la biblioteca pudieran imprimir el libro o copiarlo en un USB para su uso fuera de la biblioteca.

El TJUE reconoció que, en virtud de la Directiva europea de Derechos de autor, los autores tienen el derecho exclusivo de autorizar o prohibir la reproducción y comunicación de sus obras. Sin embargo, la directiva también permite excepciones o limitaciones a ese derecho: “las bibliotecas de acceso público pueden, con fines de investigación o de estudio personal, poner las obras de sus colecciones a disposición de los usuarios a través de terminales dedicadas”, según indicaba el fallo. Precisaba, igualmente que si esta excepción no permitiera digitalizar las obras de su colección, el derecho de las bibliotecas a comunicar éstas correría el riesgo de perder gran parte de su sentido. Así, incluso si el titular de los derechos de autor ofreciera a la biblioteca la posibilidad de licenciar versiones electrónicas de su obra, la biblioteca podría hacer uso de esta excepción para publicar documentos en sus terminales electrónicos. “De lo contrario”, afirma el tribunal, “la biblioteca no podría cumplir su misión fundamental de promover el interés público a la hora de fomentar la investigación y la lectura privada”.

Sin embargo, el tribunal dio la razón a Eugen Ulmer en lo que respecta a la otra polémica del caso: las bibliotecas no pueden permitir a los visitantes usar sus terminales para imprimir los documentos o copiarlos en una unidad de almacenamiento externo (como las memorias USB), pues al hacerlo el usuario estaría creando una nueva copia, por lo que dejaría de estar amparada por la excepción destinada a las bibliotecas. El TJUE ofrece, en todo caso, la opción de mantener el sistema de copia e impresión a cambio de pagar una compensación equitativa al titular de los derechos.

A la hora de adoptar su postura, el tribunal dio por buenos los argumentos del abogado general del TJUE, Niilo Jääskinen, que ya en junio señalaba en un informe oficial que las bibliotecas deberían tener libertad para digitalizar sus obras, pero que la copia e impresión de dichas digitalizaciones debería ser ilegal. Esta coincidencia de criterios entre el tribunal y su abogado general suele ser la tónica habitual, si bien hace unos meses se generó una enorme polémica cuando el TJUE decidió fallar contra Google en el caso del ‘derecho al olvido’, en contra del dictamen de Jääskinen.

Imagen | See-ming Lee 李思明 SML via photopin cc

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.