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Beats, de Apple: ¿un nuevo comienzo para la música en ‘streaming’?

Beats y Apple
Escrito por Manuela Astasio

El inminente lanzamiento del servicio de la compañía de Cupertino implica para muchos que cobrar por la música en Internet empieza a ser viable.

Dicen los rumores –y el CEO de Sony Music– que Apple presentará hoy en su conferencia de desarrolladores su nuevo servicio de música en streaming, una esperadísima revisión de Beats, la startup con cuya adquisición en mayo de 2014 por 3.000 millones de dólares sorprendió al mundo.

Dicen, también, que este nuevo lanzamiento podría suponer otro punto de inflexión, quién sabe si el decisivo, en la industria musical, que algunos incluso comparan con la revolución que supuso la comercialización de las grabaciones, y que tiene que ver con la siempre cuestionada viabilidad de la música online.

Si decimos ‘otro’ punto de inflexión es porque no es, ni mucho menos, el primero que se produce en unos años que han estado marcados por el avance de la velocidad de conexión a Internet y lo móvil, dos aspectos que han modificado irremediablemente los hábitos de consumo de ocio y cultura de millones de individuos en todo el mundo.

Tras los tiempos de la piratería, los datos que a finales del año pasado comenzaron a mostrar que los ingresos por las escuchas en streaming no paraban de crecer pillaron a muchos por sorpresa. Un poco antes, el hecho de que Apple, acostumbrada a comprar pequeñas startups cuasi desconocidas, adquiriese por 3.000 millones de dólares una compañía con una identidad tan construida como Beats, vinculada a la de uno de sus responsables, el rapero y productor Dr. Dre, y a la comercialización de auriculares de alta gama, también había resultado impactante para el sector.

Apple estaba tomando posiciones

No obstante, esas dos sorpresas mantenían una relación entre sí, una relación que, además, podía explicarlas a ambas. Ya en el momento de la compra de Beats muchos empezaron a aventurar que esta operación podría servirle en bandeja a Apple la apertura al mundo del streaming, y que Beats podría convertirse en la pasarela que permitiera a los de Cupertino recuperar o, al menos, aproximarse, a su antigua posición en el negocio de la música. Unos meses después, en noviembre, saltó la liebre: en Europa Spotify ya generaba más ingresos a los músicos que las descargas de iTunes. Apple, pues, no estaba sino tomando posiciones.

Ahora los rumores dicen que Apple comercializará su nuevo servicio de música a un precio asequible, de unos 8 dólares al mes, menos de los 10 dólares que cobran rivales como Spotify o Rdio, pero ineludible. La firma de la manzana ha optado por la senda iniciada por Tidal, de Jay Z, que rechaza que el acceso legal al streaming pueda ser gratuito o a cambio de publicidad.

Frente al escepticismo de algunos respecto a la viabilidad de cobrar en Internet por algo que muchos están acostumbrados a consumir de forma gratuita, está la decisión en algunas voces autorizadas del sector, como la del presidente de Netflix, Reed Hasting. En la entrevista con EL MUNDO en la que desveló que octubre era la fecha del desembarco en España del conocido portal de series y televisión comparó el asunto con la venta del agua embotellada: “Puedes llamarlo (a la piratería) un problema, pero lo cierto es que también ha creado un público acostumbrado a ver contenido en internet. Nosotros ofrecemos una alternativa mucho más sencilla e inmediata que buscar un torrent. […] Podemos pensar en esto como en el negocio del agua embotellada. El agua de grifo se puede beber y es gratis, pero aun así hay un público que demanda agua embotellada”.

Por un lado, el potencial que tiene Apple frente a otros servicios es la amplia base instalada de la que disfruta en el mercado. Solo hay que pensar la elevada cantidad de usuarios de iPhones, iPads y ordenadores Mac que alberga frente a los 60 millones de usuarios que tiene Spotify, por ejemplo (de los que solo 15 millones son de pago).

Por otro, como le sucede a Tidal, los artistas con los que trabaje Apple en su plataforma musical serán un factor determinante de gran parte del éxito de ésta en un futuro. Desde luego, la empresa de la manzana tiene dinero en efectivo para sellar acuerdos con artistas de peso, incluso con algunos que han criticado y abandonado Spotify, como es el caso de Taylor Swift, con cuya discográfica ya se rumorea que firmará una alianza. Queda por ver, eso sí, si los márgenes que obtengan los artistas de la reproducción de su música en estas nuevas plataformas resulten, a largo plazo, tan viables como ya parece que lo serán para las grandes compañías intermediarias.

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.