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Así es la vida del talento expatriado por el mundo

apellidos de personas en el mundo

Los expatriados afirman ser felices con su decisión y estar contentos en su puesto de trabajo en el extranjero. En el lado negativo, denuncian sueldos más bajos que los del empleado corriente, falta de tiempo libre y ausencia de coberturas sanitarias.

La globalización de la economía y las crecientes facilidades de transporte internacional han posibilitado una tendencia que siempre ha estado latente en nuestras sociedades: la movilidad del talento entre los distintos países. Profesionales expatriados que dejan sus países de origen durante una época o para siempre en busca de mejores oportunidades o para seguir creciendo en su carrera laboral.

A diferencia de otras clases de emigración, cuando hablamos de los expatriados estamos ante un perfil muy determinado que exige condiciones y mínimos de vida muy claros, como demuestra un reciente estudio de la aseguradora Cigna. En él se resalta, por ejemplo, que un 33% de estos expatriados buscaron a propósito un puesto que le permitiera trasladarse posteriormente a otro país, una tendencia especialmente acusada en el caso de los destinados a Oriente medio (44%) o Europa (35%).

El resto, tuvieron que marcharse por orden de su empresa (19%), fueron reclutados por una compañía local (15%), encontraron trabajo después de que su pareja fuese destinada a otro país (12%) o consiguieron su empleo gracias a la ayuda de una universidad o escuela de negocios (7%).

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Pero no sólo cambia el hecho de que sea el propio profesional el que busca mayoritariamente salir al mundo, sino que también lo hace la duración de su estancia fuera del país de origen. Hace una década, ir al extranjero significaba un periodo de tres o cuatro años; ahora puede llegar a durar menos de 12 meses.

Lo que más atrajo a los expatriados para tomar esta decisión vital fue la experiencia internacional que ganarían trabajando en el extranjero (74%), la posibilidad de mejorar su calidad de vida (71%) y la oportunidad de salir de la monotonía y vivir una nueva aventura (70%), tanto a nivel personal como laboral.

Un salto al vacío que, normalmente, sale bien. Tres de cada cuatro empleados expatriados están felices con su vida actual en el extranjero. ¿Las razones? Han mejorado sus perspectivas laborales (70%) y situación económica (63%) y, según reconocen, tienen acceso a una asistencia sanitaria de calidad (61%). A su vez, el 64% también afirma tener una carga de trabajo razonable y el 56% destaca la oportunidad de aprender más y crecer laboralmente.

No todo es un camino de rosas

Aunque los empleados expatriados están satisfechos con la experiencia de trabajar en el extranjero – salarios más altos y otro estilo de vida-, su índice de bienestar es peor que el de la población trabajadora general, con una puntuación de 61,5/100, es decir, 1,8 puntos menor a la de un empleado corriente.

Y es que, según reconocen, hay algunos aspectos a mejorar. Por ejemplo, menos de un tercio de los expatriados consultados en este estudio están satisfechos con su situación económica. También son negativos en cuanto a sus finanzas futuras: solo el 13% siente que tiene suficiente dinero para la jubilación, y únicamente el 12% asegura disponer de seguridad financiera en caso de inhabilitación laboral.

Igualmente, tan sólo el 28% de los encuestados está satisfecho con el tiempo que pasa con su familia. Por otro lado, el 15% de los expatriados no dispone de seguro médico y el 40% de las empresas no proporcionan ningún beneficio médico a los expatriados.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.