Ciber Cultura Tendencias

Al padre de los emoticonos ahora no le gustan “esas caras amarillas tan feas”

Al padre de los emoticonos ahora no le gustan “esas caras amarillas tan feas”
Escrito por Redacción TICbeat

Scott Fahlman, que en 1982 propuso el uso de iconos para expresar emociones por texto, no se encuentra satisfecho con la deriva que han tomado.

En 1982 un grupo de profesores de tecnología la Universidad de Carnegie Mellon se preguntaban de qué forma podían crear un código que ayudara a quienes leen texto online a diferenciar el tono en el que éste está escrito, en especial, las bromas. Uno de ellos, Scott Fahlman, recordó los smiley, aquellas caras sonrientes que en los hippies 60 se habían puesto tan de moda, y propuso, en un boletín de correo de la universidad, su utilización para este objetivo. Hoy muchos lo consideran el creador de los emoticonos.

Tres décadas después, los emoticonos o iconos emoji constituyen, casi, un idioma en sí mismos, que se ha ido propagando a través de las distintas plataformas y dispositivos que el hombre ha desarrollado para comunicarse: los stickers de Facebook y de Line, el archiconocido icono de “la flamenca” de WhatsApp… Los emoji llegan incluso a plantear dilemas tan elevados como el de su capacidad para reflejar la diversidad racial. Pero Fahlman no parece del todo satisfecho con la deriva que han tomado.

En una conversación mantenida con la publicación Digiday, Fahlman se refiere a ellos como “esos círculos amarillos horribles que empezaron a utilizarse a partir de los noventa” y asegura que los encuentra “feos”. “Quizá sea porque no son los que yo inventé, y tengo cierto vínculo emocional con los originales […] Tecleé mis bonitos emoticonos de texto y después se convirtieron en algo distinto, que no me gusta. A veces también me pasa cuando estoy programando”, ha bromeado el profesor universitario.

Cuando escribió aquella circular de uso universitario sugiriendo el uso de emoticonos de texto, Fahlman no imaginaba que algún día su propuesta llegaría a tener el éxito actual. “Cuando escribí por primera vez sobre ella, jamás pensé que se haría tan popular, ni siquiera me guardé una copia. La tuve que encontrar veinte años después en la universidad. Enseguida empezamos a ver cómo se extendía y cómo la gente hacía listas de los diferentes emoticonos”, recuerda.

El profesor respeta que la gente adore esos “círculos amarillos que sonríen”, pero insiste en que a él no le gustan. “No encuentro ninguna creatividad en dibujar caras amarillas. Primero empezaron a convertirse en gente que hace cosas estúpidas, y después llegaron los animados, los pornográficos… existe toda una industria en torno a los emoticonos”, describe, antes de relatar que en una ocasión un adolescente le escribió desde Sudamérica para quejarse de que en Apple no existía ningún icono de voleibol, y para pedirle que lo arreglara. “No soy responsable, tíos”, sentencia ahora Fahlman, “ni siquiera me gusta esto”.

Foto cc: Theus Falcão

 

Sobre el autor de este artículo

Redacción TICbeat

Actualidad y análisis en tecnología, tendencias, aplicaciones web, seguridad, educación, social media y las TIC en la empresa.