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Adele también dice no al ‘streaming’

Adele también dice no al ‘streaming’
Escrito por Manuela Astasio

El último trabajo de la británica, el esperado ’25’, no estará, de momento, ni en Spotify ni en Apple Music.

Diferentes datos aseguran que las reproducciones en streaming desbancaron hace tiempo a las descargas de pago. Pero parece que eso no implica que la música en streaming sea rentable para los músicos. A la lista de “enemigos” de esta tecnología acaba de sumarse la británica Adele, dicen algunos que, sencillamente, porque es de las pocas que puede permitírselo.

La blanca de la voz de negra y la sensibilidad a flor de piel, la que ha desafiado tendencias con sus atuendos retro, ha decidido que su último trabajo, 25, del que el sencillo ‘Hello’, el que según un provoca que algunas mujeres deseen retomar el contacto con su ex, no estará ni en Spotify ni en Apple Music. El resto del catálogo de la cantante sí continúa en ambos servicios, incluido ‘Hello’. El caso recuerda al de otra superestrella, Taylor Swift, que en 2014 retiró todo su catálogo de la primera plataforma cuando se preparaba para comercializar su disco 1989. La diferencia estriba en que, tras algunos tiras y aflojas, la de Pensilvania decidió que sí aceptaría su distribución a través de Apple Music, disponible desde junio de este año.

Parece que tanto Adele como su equipo tienen claro, como ya le sucedió a Swift, que venderán más discos y recaudarán más dinero si evitan que las reproducciones en streaming, por masivas que éstas sean, canibalicen sus ventas. Uno de los líderes del sector, Spotify, no ofrece cifras oficiales sobre el margen de los ingresos que obtiene de las escuchas de su plataforma que va a parar a los artistas. En vez de eso, su equipo explica que trata directamente con las discográficas, y que son éstas las que se encargan de negociar con los músicos. No obstante, tanto sellos como Big Machine, el de Swift, como intérpretes como el ex Radiohead Thom Yorke, se han quejado públicamente de lo que consideran unas condiciones económicas desproporcionadamente injustas. La diferencia en cómo afecta esta cuestión a cada músico estriba en su nivel de popularidad y, por tanto, su capacidad de negociación: Adele y Swift saben que seguirán vendiendo discos en las tiendas, pero los artistas noveles –e incluso los no tan noveles- requieren del streaming para darse a conocer, por ridículos que sean los ingresos que éste les proporciona.

Al igual que ha sucedido otras veces, ni Adele ni su sello discográfico han ofrecido explicaciones oficiales sobre esta decisión. Sí se ha pronunciado el equipo de Spotify –como ya hizo con Taylor Swift-, declarando que confían en que la cantante británica reconsidere su decisión. “Amamos y respetamos a Adele, al igual que los 24 millones de seguidores que tiene en Spotify. Esperamos que les dé la oportunidad de disfrutar 25 en nuestra plataforma muy pronto”, señalan, en declaraciones citadas por la web especializada en tecnología Recode.

No es la primera polémica de este tipo en la que se ve envuelta la obra de Adele. Ya en junio de 2014, cuando el portal de vídeos YouTube se estaba en plenas negociaciones con las discográficas para establecer cuáles serían las condiciones de su nuevo servicio YouTube Music, se supo que Impala, una asociación que reúne a figuras de la música independiente en Europa, pidió a la UE que interviniese en las exigencias que la plataforma les hacía para mantener sus contenidos. XL Recordings, que edita los discos de Adele en Reino Unido, era uno de los afectados.

Foto cc: AlexKormisPS (ALM)

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.