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Aunque te parezca imposible, acabarás comiendo insectos

Acabaras comiendo insectos
Escrito por Óscar Condés

Exo, fundada por dos universitarios que idearon unas barritas de proteínas hechas con grillos, han recibido una fuerte inversión para su negocio alimentario.

Greg Sewitz y Gabi Lewis están acostumbrados a que la gente se ría de de ellos. Hace tres años, estos dos compañeros de la universidad pidieron dos cajas de grillos vivos del tipo que se utiliza para alimentar a las iguanas que la gente tiene de mascota. Pero lo que ellos hicieron con las dos cajas que contenían los insectos fue meterlas en el congelador. Más tarde, molieron los diminutos cadáveres congelados en una licuadora y, usando una receta propia de Lewis, hicieron un lote de barritas de proteína.

Tras probarlas, pensaron las barritas estaban buenísimas, así que empezaron a venderlas en los gimnasios, tiendas de alimentos, mercados de agricultores y en su propia tienda online. Al principio fue difícil, aunque después de todo, lo único que hacían era proporcionar un alimento con una gran cantidad de proteínas y muy pocas calorías. Algunas personas estaban emocionadas con la idea de comer grillos, incluso se las arreglaron para conseguir colocar sus barritas en los estantes de algunas tiendas de alimentos naturales del noreste de los EEUU. Sin embargo, la mayoría de la gente se rió con nerviosismo ante la idea de comer insectos.

Claro que todo ello no importa. Al menos ahora que un grupo con mucho dinero para invertir se ha fijado en esta pareja y la ha tomado muy en serio. Y es que hace nada que Exo, la empresa formada por Sewitz y Lewis, anunció que han logrado captar hasta 5,6 millones de dólares en una ronda de financiación en la que participaron varias firmas norteamericanas especializadas en alimentación sana e innovación alimentaria, así como aceleradoras de empresas. Y Exo no es la primera compañía de este tipo en haber logrado un impulso en forma de inversión. Chapul, otro fabricante de barritas proteínicas, logró una inversión de 50.000 dólares, y Tiny Farms, una empresa que desarrolla tecnología para criar insectos, anunciaron a principios de este año la aportación de una cantidad (no revelada) de dinero de Arielle Zuckerberg, hermana del creador de Facebook.

Esto no deja de ser una gran cantidad de personas que apuesta por invertir una gran cantidad de dinero en un producto alimenticio considerado históricamente tabú tanto en Europa como América del Norte. Claro que dos mil millones de personas en todo el mundo ya se alimentan de insectos. De hecho, las Naciones Unidas han manifestado que los insectos podrían desempeñar un papel crucial en la alimentación de una población mundial que crece inexorablemente. Y sí, varias compañías de proteínas de insectos han llevado a cabo campañas de crowdfunding con éxito, lo que demuestra que hay al menos un nicho de mercado para los insectos comestibles. Pero ¿serán suficientes para hacer que estas inversiones valgan la pena?

Mejor procesado

La clave, según Sewitz, es usar proteínas de insectos en los alimentos que la gente ya come, en lugar de animar a la gente a comer insectos enteros. De acuerdo con un test realizado por una asociación de consumidores de los EEUU, la mayoría de las barritas de insectos no tienen siquiera un indicio de sabor a insecto, gracias a que el polvo no tiene un sabor fuerte. Esto significa que se puede utilizar para agregar proteínas a una amplia variedad de alimentos. “No nos vemos como una compañía de barras de proteína, nos vemos como una compañía de proteínas de insectos” dice Sewitz, quien afirma que “usaremos esto como un sustituto del suero en polvo, polvo de soja y, eventualmente, de la carne y los huevos“.

Lauren Júpiter, socio director de Accel Foods, uno de los inversores de Exo como hemos comentado, está de acuerdo con esto y opina que la “proteína portable es un mercado de 55 mil millones de dólares en barritas, proteína en polvo e ingredientes proteínicos […] A nivel mundial, es un mercado que se expandirá hasta los 371 millones de dólares teniendo en cuenta los pedidos de grillos e ingredientes relacionados para alimentos de mascotas, nutracéuticos (derivado de nutrición y farmacéutico), alimentación del ganado y otros usos industriales“.

Los defensores de las dietas que incluyen proteína procedente de insectos aluden a la gran popularidad de las dietas altas en proteínas, las preocupaciones sobre los costes ambientales de producir carne y la creciente aversión a los alimentos altamente procesados. La mayoría de los sustitutos de la carne se procesan utilizando casi cualquier cosa que pueda encontrar, y a menudo están hechos con soja o gluten de trigo, dos ingredientes a los que muchas personas son alérgicas o no digieren bien. Así, la proteína proveniente de insectos da a los consumidores una alternativa ecológica a la proteína animal con una mínima modificación de su estado natural.

Por otro lado, las barritas que normalmente se encuentran en los supermercados están elaboradas con proteína de suero de leche y a menudo contienen muchos aditivos, afirman desde Exo. Sewitz y Lewis hicieron su primer lote de barritas con unos 10 ingredientes comunes comprados en la tienda de alimentos naturales de su localidad. Y aunque ahora ya no las hacen en su casa, porque han externalizado la producción, mantienen la lista de ingredientes de forma similar a la receta primigenia.

La gran apuesta, en otras palabras, es que la gente prefiera comer grillos a comer aditivos que suenan exóticos y cuyos nombres no pueden pronunciar. Así que es muy posible que al final acabemos comiendo insectos. Tal vez no sea tan mala idea después de todo.

Vía | Wired

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.