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10 hábitos para ser más perseverante y cumplir tus objetivos

10 hábitos fundamentales para ser más perseverante y cumplir tus objetvos

¿Qué recomendaciones y pautas debes seguir cuando intentas llegar a una meta y la motivación se desvanezca? Para lograr ser una persona más tenaz y efectiva en la ejecución de tus proyectos, te aportamos este decálogo de consejos.

En un mundo tan voraz, rápido y ajetreado, no siempre resulta sencillo tener las pilas cargadas y acumular la suficiente motivación para que nuestros proyectos salgan adelante y las metas propuestas se hagan realidad. Ya sea formarte en una nueva materia, escribir una novela, conseguir un puesto de empleo en una empresa de tu sector, lanzar tu propio negocio, dejar de fumar o practicar más deporte, todas ellas requieren fuerza de voluntad, perseverancia y herramientas que garanticen la ansiada productividad en el camino.

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El camino requerirá que modifiques una serie de hábitos, implantes otros nuevos y sobre todo, cambies de actitud hacia una más proactiva y consciente. Deberás dejar la procrastinación y su máxima de dejarlo todo para el día siguiente, huir de las malas costumbres que lastran tu crecimiento, aprender a controlar el estrés o alejarte de toda posible distracción. También podrás apoyarte en herramientas para gestionar tu tiempo, apps para trabajar o técnicas originales -y programas tecnológicos– para incrementar tu productividad.

Además de celebrar tus victorias, debes asegurarte de recobrar fuerzas para continuar con tus nuevas metas. Te damos diez consejos para mejorar tu tenacidad y perseverancia.

10 técnicas para sentirte más motivado y superar tus metas

  • Bucea hasta encontrar la estrategia que mejor funciona para ti: Dependiendo de las circunstancias que surjan, de la magnitud de tus ambiciones o de las características concretas de cada proyecto, necesitarás unas técnicas u otras -desde la regla del 80/20 a iniciativas creativas de gamificación o técnicas como Pomodoro o el método Kanban-.
  • ¿Cuál es tu futuro ideal? Averigua lo que realmente quieres: Tener una visión claramente definida es una fuente de energía muy importante para determinar la dirección de tus pasos y las pequeñas metas de cada día para encaminarte a tus propósitos.
  • Haz una lista de los motivos por los que trabajas en un proyecto concreto: Tener a mano estos puntos sirve para recordarte el origen de tus deseos y aspiraciones.
  • Cree en ti mismo: Es importante que trabajes tu autoestima y también que mejores la autoconciencia de ti mismo, apostando por la gratitud, rodeándote de personas positivas, recordándote lo conseguido hasta ahora y aprendiendo de los fallos como pruebas de ensayo-error.
  • Fortalece el músculo de tu flexibilidad: Uno de los aspectos más importantes para progresar es tu capacidad de adaptación al cambio, tu resiliencia y flexibilidad. En lugar de obsesionarte con lo que debería suceder, acepta aquello que sucede y aprende a virar cuando un obstáculo o problema inesperados surgen en tu camino. Muchas figuras importantes de la historia, desde Marie Curie a Einstein o Bill Gates, no se rindieron ante el fracaso o la incomprensión desde los sectores académicos.

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  • Forma un equipo fuerte y unido: Los sueños llevados a buen término casi siempre son fruto de la labor colectiva de una comunidad fuerte y decidida. Si quieres ser más ambicioso y optimista, tus apoyos deben ser fundamentales para delegar responsabilidades, pedir ayuda o mentoría o recibir ánimos en los momentos de flaquezas.
  • Pasos de acción claros y definidos: Es fundamental que trabajes por pasos y establezcas tus prioridades, rechazando la multitarea y poniendo el foco en la ejecución pormenorizada de todos los escalones y partes que conforman un plan. La organización es un pilar clave para desempeñar cualquier proyecto o meta de forma efectiva y escapar del desaliento. Trabajar con deadlines o tener siempre un calendario o corcho con post-its para estructurar tus tareas puede ser una opción sumamente efectiva.
  • Oblígate a seguir la estructura y los objetivos marcados: En ocasiones será difícil, pero aunque la intención y la ejecución difieran en ocasiones debido a problemas e imprevistos, sin un plan tu mente se dispersará con distracciones, se embobará ante la saturada bandeja de entrada de correo electrónico o decidirá hacer caso a las notificaciones de las redes sociales. Tener objetivos diarios y cumplirlos en orden minimiza las distracciones.
  • No esperes a saturarte y haz descansos periódicos: Integra en tu horario descansos de toda índole. Algunas ideas son fijar viajes inspiraciones para pensar acerca del futuro de tu proyecto, descansar cinco minutos cada media hora de trabajo, programar comidas con amigos y prohibirte hablar de trabajo. salir a correr al acabar de trabajar, obligarte a no trabajar durante el fin de semana o desconectar por completo durante las vacaciones.
  • Aprende a ser consciente de tus propios patrones: Realiza tu propia “auditoria de tiempo”. ¿Cómo lo inviertes? ¿Cuáles son tus ineficiencias y puntos débiles? ¿En qué pierdes energía y cómo la podrías recuperar? Hay personas que se tranquilizan pintando mantras, que recurren a técnicas de generación de ideas o que prefieren utilizar aplicaciones para motivarse. Realizar análisis periódicos -incluso con boli y papel- para saber lo que va bien y mal y cómo has llegado a ese punto es fundamental para implementar estrategias de cambio. 

Vía | Inc

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.