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La nube verde del Green Computing

Los escenarios que se plantean en los próximos años serán completamente diferentes a los que hemos conocido hasta ahora, los avances tecnológicos provocarán que se renueven muchos de los aspectos de nuestro día a día. Sin embargo la huella del altísimo nivel de consumo energético del siglo XX obliga también a que la tecnología mejore todos los aspectos que involucran los procesos de producción. Uno de los caminos es el Green Computing.

El Green Computing representa las estrategias y el desarrollo de sistemas informáticos que buscan la utilización eficiente de los recursos para minimizar el impacto ambiental de los procesos informáticos. El Cloud Computing se encuentra dentro de las tecnologías que contribuyen a la consecución de dichas estrategias.

Una de las claves para comprender las razones por las que el Cloud Computing aumenta la productividad y reduce el impacto energético es la frase ‘menos es más’. La utilización de la nube permite a las empresas dejar de utilizar servidores internos y aprovecharse de software que se ejecuta fuera de sus ordenadores con lo que pueden invertir menos en equipos informáticos y reducen su consumo energético.

Evidentemente para que esta ecuación tenga sentido llevar el almacenamiento y los procesos a la nube las empresas que ofrecen estos servicios tienen que aprovechar su magnitud para optimizar el espacio y la memoria de ejecución. Es la idea tradicional de la externalización pero aplicada a los procesos informáticos.

Uno de los principales obstáculos para lograr una nube ecológica real, y uno de los principales retos de las empresas que ofrecen servicios de cloud computing, es la de crear centros de datos eficientes que reduzcan notablemente el consumo de energía y el impacto en el medio ambiente, y esta será una de las grandes carreras en la industria de la nube en el corto plazo.

Sobre el autor de este artículo

Edgar Camelo