Big Data

La tecnología in-memory, capaz de convertir días en segundos

Escrito por Manuela Astasio

Charlamos con Robin Gilthorpe, CEO de Terracotta, sobre los avances en materia de big data y BPM.

Uno de los términos que más se están escuchando estos días en Hannover, que acoge hasta mañana la feria CeBIT, es in-memory: ese nuevo tipo de memoria volátil que camina asociado al big data y permite el análisis y procesamiento de grandes volúmenes de información en poco tiempo.

Robin Gilthorpe es el CEO de Terracotta, la compañía norteamericana especializada en esta tecnología que el gigante Software AG adquirió en 2011. Según Gilthorpe, la ventaja que la informática in-memory ofrece a las empresas en términos de velocidad y competitividad es comparable a la distancia que media “entre un día y un segundo”.

Esta arquitectura es distinta a la habitual, y se basa en la constatación de que las bases de datos construidas en la memoria RAM del sistema funcionan más rápido que las que se cimentan en los discos duros.

La búsqueda, escritura y lectura de información en un disco, indica, lleva 5 milisegundos (la milésima parte de un segundo), mientras que, en la RAM, este mismo proceso dura 15 nanosegundos (la millónesima parte de un segundo).

El empuje de lo móvil

Gilthorpe relata que la tecnología in-memory es, entre otras muchas cosas, una consecuencia del auge de los teléfonos móviles, que ya son 6.000 millones en todo el mundo. “Se trata de un ambiente en el que, más que nunca, el valor de la información caduca rápido y ésta necesita ser procesada con la mayor velocidad posible”, relata.

Su empresa se dedica a poner en marcha aplicaciones e infraestructuras que sí están diseñadas con tecnología in-memory, porque el big data sí está diseñado en memoria con un gran impacto en la velocidad y la simplicidad de la arquitectura que usemos.

El pasado año fue muy positivo para Terracotta, que multiplicó por cuatro su beneficio y se mantuvo en la línea de crecimiento anual de 50-100% que, según su CEO, maneja desde hace tiempo.

Los países desarrollados pierden ventaja en big data

En cuanto al contexto big data en general, Gilthorpe señala un cambio de modelo que apunta hacia los países emergentes y las economías medianas como los early adopters o pioneros que antaño fueran las grandes potencias occidentales.

“Hace veinte años, eran los países desarrollados los que adaptaban las tecnologías para que, años o décadas después, les siguiera el resto. Pero eso ya no funciona así, y una de las áreas en las que más evidente resulta es, precisamente, el campo de lo móvil”, detalla.

Y, más en concreto, en el terreno de los pagos y el comercio vía móvil, donde el mundo en desarrollo, que carece de líneas de teléfono fijo y de ordenadores de mesa, está tomando, según Gilthorpe, una posición de ventaja.

Toma de conciencia

Sin embargo, la posición de las empresas occidentales respecto al universo big data ha evolucionado, comenta el CEO de Terracotta. “Creo que en este momento la mayoría de nuestro mercado ya es consciente de que los procesos BPM que utilicen funcionarán como un diferencial respecto a su competencia”.

“Lo que distingue a una compañía de otras no es ni una estrategia puntual de personal ni una determinada medida financiera, sino la manera en la que trata al cliente y se asegura de que el producto esté disponible para él. Y, en ese proceso, todo lo que tenga que ver con BPM es fundamental”, sentencia.

Lo complicado de todo esto, declara Gilthorpe, radica en que siempre hay dos frentes abiertos: el que puramente tiene que ver con los negocios y el tecnológico. Para él, es en saber sincronizarlos donde reside la semilla del éxito.

Créditos de imagen: bluelikeyou y Terracotta

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.