Big Data

Big Data y oportunidades laborales

Escrito por Miguel Galera

Su nombre es William Lamar “Billy” Beane III. Fue 23 en el draft de la Liga profesional de baseball en 1980 y jugó en diversos equipos hasta 1990, año tras el cual comenzó a desempeñar labores de ojeador en los Athletics de Oakland donde en el 97 llegaría al puesto de General Manager. Hasta ahora, lejos como estamos de la cultura del “home run” y tratándose de algo alejado de la tecnología, esta historia nos dice más bien poco. Es sólo la introducción a uno de las mayores oportunidades que la industria tecnológica pondrá encima de la mesa de las empresa en tan solo unos años más. Bienvenidos a la era del Big Data. Que sea una oportunidad y no un quebradero de cabeza dependerá de la capacidad de adaptación de las empresas y de las instituciones desde diversos ámbitos pero sobre todo desde el educativo.

Billy Bean no fue lo que se esperaba de él. Nunca llegó a ser una gran estrella de la Major League. Sin embargo, una vez fuera de los terrenos de juego, marcó un hito en la historia del deporte del bate empleando conceptos estadísticos sobre el rendimiento de los jugadores. Su problema era acuciante: debía lograr competir contra los grandes con una ínfima parte del presupuesto de éstos. La historia de Billy la recogió Michael Lewis en su novela Moneyball. La obra es hoy objeto de culto en los ámbitos académicos, entre una floreciente raza de nuevos intelectuales a caballo entre la tecnología, el robusto manejo del análisis cuantitativo y la interpretación de grandes volúmenes de datos, gracias a potentes herramientas de reordenación de datos desestructurados que junto con avanzados formatos de visualización aportan una capa de inteligencia crucial para la toma de decisiones.

Billy Bean está representado en la gran pantalla por Brad Pitt. Llegar a su objetivo implica grandes sacrificios y algunas de sus poco rutilantes estrellas deben dejar el equipo para dar cabida a jugadores que aún siendo menos mediáticos cuentan con unos ratios de carreras y aciertos en el bateo por encima de la media. El momento en el que Billy Bean (Brad Pitt) conoce a Peter Brand (Jonah Hill) es mágico. Brand, licenciado en económicas, pasa por ser el nerd que todos o casi todos, tenemos en mente en forma de cliché. En ese brillante instante Bean tuvo la enorme fortuna de dar con alguien capaz de manejar los datos para llegar a conclusiones valiosísimas. Tanto es así que los  Athletics marcaron un hecho histórico al ganar 20 partidos seguidos y desde ese momento esta forma de trabajo empezó a ser asumida por la inmensa mayoría de los equipos.

Muchas necesidades futuras y pocos expertos presentes

Todo parece indicar que la fortuna que tuvo Bean no es algo que vaya a abundar en los próximos años. El enorme crecimiento de los datos no se está viendo acompañado por la aparición de expertos en la materia y este hecho, que hoy sólo pasa por ser no más que un rumor, puede llegar a resultar un problema futuro en términos de coste de oportunidad si tanto las empresas como las instituciones no toman medidas.

La Era del Big Data empieza a ser ya una realidad hasta el punto de haber sido uno de los temas principales en el último World Economic Forum donde mediante el informe “Big Data, Big Impact” se ha definido a los datos como un nuevo activo económico a la altura misma de las divisas o el oro. Llegados a este punto cabe preguntarse si las empresas y las sociedades en general están preparadas para el enorme impacto de la llegada del Big Data, algo que algunos como el profesor Erik Brynjolfssson del MIT apuestan en comparar en términos de relevancia con la invención del microscopio: una revolución en la medición.

Casemos ofertas de datos disponibles y de profesionales preparados para su manejo. En cifras de IDC, el volumen de información creada, capturada y replicada en 2010 fue de 1.8 millones de petabytes. Esto supuso un crecimieno del 125% respecto al año 2009. Esto, sin embargo es sólo el principio dado que según sus previsiones, en 20 años más seremos testigos de un crecimiento del 1.845% alcanzando el astronómico volumen de 35 millones de petabytes.

Del otro lado, del lado de la oferta profesional, según diversos estudios, el panorama no es muy halagüeño. En un reciente estudio del pasado mes de junio del McKinsey Global Institute se cifraba la escasez de profesionales con conocimientos  estadísticos y de análisis predictivo para los próximos seis años en una horquilla entre 140.000 y 190.000 personas . Esto implica una brecha respecto a las necesidades estimadas para el 2018 del 50-60%. Del mismo modo, dicho estudio indica que se echarán en falta en torno a 1,5 millones de directivos con capacidad suficiente como para poder hacer un uso efectivo de la información extraída de las soluciones de Big Data para la toma de decisiones.

En el aspecto más técnico del problema, actualmente los profesionales informáticos conforman una fuerza laboral acostumbrada a bregar con entornos de datos estructurados y bases de datos tradicionales pero no están suficientemente preparados para gestionar marcos de trabajo con grandes volúmenes de datos que requieren del manejo de plataformas abiertas como Hadoop o MapReduce capaces de manejar ingentes cantidades de datos desestructurados.

Big Data

Quizá sea el momento de que tanto las instituciones como las empresas apuesten por la inversión en perfiles que permitan un mayor desarrollo de diversas capas científicas, analíticas y técnicas que ayuden a beneficiarse a las industrias de lo reflejado en diversos estudios: las decisiones de negocio sustentadas en datos generan ganancias hasta un 6% superiores que las basadas en factores tradicionales tan lejos de lo empírico como la intuición labrada por la propia experiencia.

Foto Wikimedia

Sobre el autor de este artículo

Miguel Galera

Padre, barbudo, wanabe de muchas cosas y CEO de TICbeat. Todos los días, desde el 2009 enciendo esta maquinita de contar historias sobre tecnología. Nunca he visto Star Wars y todavía no he llegado a entender qué es un extratipo. ¿Será por eso? A veces ayudo a emprender a la gente como director del Founder Institute de Madrid y hay días que, si no tartamudeo, hasta doy charlas. Si me buscas en Google verás fotos de un señor pescando. No soy yo. Yo solo me los como.