Siendo corresponsal en unas elecciones americanas, Julio Camba resumió: conozco muchos motivos por los que no votar al presidente, pero ni uno solo para votar a su rival. Tristemente, esta frase resultaría válida para muchas de las elecciones vividas por nuestra joven democracia, a pesar de que la cita se refiere a las elecciones presidenciales del año 1916. De vuelta a España, Camba contrastó sus experiencias para concluir que, ante el proceso americano – tan dinámico y pegado al signo de los tiempos-, la democracia española se movía con engranajes antiguos, pese a ser un invento relativamente nuevo. Nueve décadas después, vemos desde este lado del Atlántico cómo se cumple el primer aniversario de Barack Obama como Presidente, cuando aún no se han apagado los ecos de su sensacional campaña electoral. Es un buen momento para analizar algunos mecanismos que
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