Análisis Tecnología

No somos objetos: más críticas a la Web 2.0

Portada - You Are Not a Gadget - ReadWriteWeb en espanolJaron Lanier fue un pionero de la “realidad virtual” a comienzos de los 80, y en su libro You Are Not a Gadget: A Manifesto, aboga por un uso más humanista de la tecnología de Internet. Lanier critica la Web 2.0, a la que denomina al comienzo del libro “un torrente de diseños insignificantes”, y “libertad […] más para las máquinas que para las personas”.

El principal problema de Lanier con la Web 2.0 es que, en su opinión, promueve la “mentalidad de colmena” por encima de la expresión individual. Escribe que la Web 2.0 presenta a la generación de jóvenes actual una “expectativa reducida de lo que puede ser una persona”.

Muchos de los nuevos propietarios de iPads podrían oponerse a la idea de que son una persona reducida a causa de su nuevo artilugio. Sin embargo, Lanier ofrece un contrapunto interesante a las filosofías de la Web 2.0, por lo que vale la pena explorar esta perspectiva.

Por supuesto, no es más que el último de una larga hilera de cínicos de la Web 2.0. Éstos varían en calidad de las agudas críticas de Nicholas Carr a las diatribas sensacionalistas de Andrew Keen. Afortunadamente, Lanier es más afín a Carr en el sentido de que invita a la reflexión y aporta algo nuevo al debate.

Fotografia - Jaron Lanier - ReadWriteWeb en espanolLas teorías de Lanier son interesantes, y en algunos casos muy atractivas. Sin embargo, en último término, su “manifiesto” me ha parecido fragmentado y sin una conclusión definitiva. Al llegar al final del libro no estaba convencido del todo, lo que es un problema, porque en teoría un manifiesto debería incitar a sus lectores a adoptar más acciones.

Wikipedia: las multitudes mandan

Wikipedia es el objetivo de la mayoría de críticas del libro, ya que la enciclopedia online está escrita por un ejército de personas en su mayoría anónimas. Por lo tanto, según afirma Lanier, ésta ahoga la expresión individual. Según Lanier, Wikipedia es “el dominio intelectual de las masas” y “busca erradicar los puntos de vista por completo”. Llega hasta el punto de denominar a las voces individuales “lo opuesto al wiki”.

Aunque se trata de una imagen extremista de Wikipedia y los wikis en general, sí que hay un aspecto que me resulta especialmente interesante: Wikipedia domina las búsquedas, y por ese motivo está suprimiendo las voces individuales. Como dice Lanier, “Wikipedia ofrece a los buscadores un modo de ser perezosos”, al introducir las entradas de ésta al comienzo de los resultados de búsqueda para millones de temas.

Facebook: múltiples opciones de identidad

Otros estandartes de la Web 2.0 tampoco escapan a la mirada fulminante de Lanier.

Critica a Facebook por animar a la gente a crear “presencias estándar” debido a sus categorizaciones en blanco y negro de las personas. Más adelante, Lanier escribe que Facebook organiza a la gente en “múltiples opciones de identidad”.

También critica a los blogs por sus “diseños estandarizados” que animan a la “pesudonimidad” en funciones como los comentarios. Sin embargo, éste no señala que el auge de los blogs y otros sitios Web de social media ha dado voz a cientos de miles de personas que antes se encontraban excluidas del panorama de los medios mayoritarios por no tener acceso a una plataforma de publicación adecuada.

Lanier: ¿elitista?

Aquí es donde más disiento de Lanier. Tenemos a un arquitecto de software muy inteligente y de éxito que se codea con científicos e intelectuales de Internet. ¿Es de extrañar que sea tan radical con respecto a la expresión personal? ¡La gente con la que se relaciona a diario son la elite intelectual!

En mi opinión, Lanier desestima demasiado rápido el contenido de los blogs y de Twitter simplemente porque el diseño de estas plataformas de publicación está “estandarizado”. Puede que el diseño esté efectivamente estandarizado, pero mucha gente ha creado contenido original y atractivo usando estas plataformas Web 2.0. Incluso Lanier reconoce que si vamos más allá de la primera capa de resultados de Wikipedia en Google, a menudo encontramos interesantes voces individuales.

La red por sí misma carece de significado

El argumento de Lanier de que los diseños de la Web 2.0 “exigen activamente que la gente se defina en sentido descendente” es atractivo. Estoy de acuerdo en que Wikipedia y Facebook cuentan con defectos importantes, y ambos contribuyen realmente a crear una cultura mediocre, menos creativa. En particular, estoy de acuerdo con la idea de que la expresión individual se está resintiendo, cada vez que veo un comentario anónimo en ReadWriteWeb en el que se critica algo, pongo cara de dolor e inmediatamente le doy menos importancia que si llevase un nombre real.

Así pues, las preocupaciones de Lanier por la “mente de colmena” y la pérdida de la expresión individual son válidas. Aquí lo describe de un modo bastante poético:

“El error principal de la reciente cultura digital es trocear una red de individuos tanto que al final termina con un amasijo. Después empezamos a preocuparnos por la abstracción de la red más que por las personas reales que se encuentran conectadas, aunque la red por sí misma no tiene significado alguno. Sólo las personas han tenido significado alguna vez”.

Más allá de los fallos de la Web 2.0

A pesar de todo, también creo que Lanier pasa por alto los beneficios de la Web 2.0: que ofrece a todo el que tenga un ordenador (y hoy en día también un smartphone) una plataforma de publicación con la que explorar su creatividad y poder expresarse.

Independientemente de lo que pensemos del contenido resultante, tanto si es muy poco original, como si lo mejor de éste se pierde en el ruido, o los agregadores lo convierten en un “amasijo”, el hecho de que la Web 2.0 haya democratizado la industria de la publicación es algo que deberíamos seguir celebrando El libro de Lanier tiene a desechar este florecimiento de los nuevos medios al considerarlo simplemente el producto de los “diseños estandarizados” de la Web 2.0, y eso suena elitista y presuntuoso.

En general, You Are Not a Gadget es un libro atractivo que invita a la reflexión. Quien, como yo, no tenga un iPad, haría bien en dedicar algo de tiempo a consumir este libro.

Original: Richard MacManus

Sobre el autor de este artículo

Editorial RWWES