Análisis

Repensar el centro de datos: en busca de la eficiencia y la flexibilidad

En la era de las organizaciones líquidas y el “todo como servicio” los centros de datos no pueden ser lo que eran y deben adaptar sus infraestructuras de IT.

La permanente búsqueda de las organizaciones de flexibilidad y eficiencia les obliga a replantearse si sus infraestructuras tecnológicas son las óptimas para competir en el entorno actual y desde luego algo está claro muy difícilmente los ratios de eficiencia de una organización pueden competir con los de los grandes centros de datos de nueva generación. Fundamentalmente en los costes de operación, que han aumentado tanto que hoy suponen una parte fundamental del TCO del data centre. Dos líneas fundamentales lideran esos gastos operativos:

  • Costes de gestión: muchos data centers corporativos hiperpoblados con máquinas  de generaciones distintas, con sistemas operativos diferentes y con una enorme complejidad de gestión lo que hace que los ratios de servidores por administrador están abismalmente lejos de los mejores ratios de la industria con los costes que esto supone. Los grandes centros de datos, con infraestructuras modulares, de altas densidades, virtualizadas y con grandes inversiones en automatización logran eficiencias de gestión difícilmente imaginables para organizaciones cuyo negocio no sea el de los data centres. Para que nos hagamos una idea el ratio de servidores por administrador de un centro de datos avanzado como los que tienen las grandes empresas de internet y los proveedores de cloud puede ser más de 50 veces mayor que el de una empresa tradicional con un data center de entre 10 y 15 años.
  • Costes energéticos: Respecto al consumo energético, los costes en este apartado se han multiplicado por 8 en los últimos 15 años. La industria europea gasta anualmente 7,000 millones de euros en electricidad lo que nos da una idea de la presión que esta tiene por mejorar su eficiencia energética. En este apartado se produce algo similar a lo comentado en el apartado anterior, los clientes finales difícilmente logran conseguir eficiencias energéticas comparables a las de los data centres de proveedores especializados que además en muchas ocasiones apuestan de manera decidida por las energías renovables. El Power Usage Effectiveness (Eficiencia en el Uso de la Energía) o PUE  es el estándar más utilizado en la industria para medir la eficiencia de un data centre. Cuanto más cerca esté el PUE de 1, mejor. Los data centre más eficientes rondan  un PUE de 1,2 frente a 1,6 o superior habituales en data centers de clientes finales. Esta diferencia para un centro de datos de 500m2 puede suponer un ahorro de 2 millones de euros en gasto energético en 5 años

Ante una situación como esta las organizaciones se plantean distintas opciones, desde el colocation básico que permita alojar sus infraestructuras en estos data centres avanzados a opciones en el que además del alojamiento se subcontrata la operación y gestión o incluso nuevos modelos de Infraestructura como servicio. La solución óptima dependerá de su negocio y no hay respuestas absolutas eso sí la pregunta debería estar entre sus prioridades estratégicas: ¿cómo voy a transformar mi infraestructura para seguir siendo competitivo?

El autor del texto es Jaime García Cantero. Jaime es analista independiente y cuenta con más de 10 años de experiencia en reconocidas firmas de análisis y asesoría, como IDC en donde desempeñó la labor de Director de análisis o McKinsey en donde fue consultor. Leer más sobre Jaime.

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Sobre el autor de este artículo

Jaime García Cantero

Es analista independiente y cuenta con más de 10 años de experiencia en reconocidas firmas de análisis y asesoría, como IDC en donde desempeñó la labor de Director de análisis o McKinsey en donde fue consultor.