Análisis e-conomía

La Publicidad llegará a los e-books

Hablar de publicidad en un e-book puede sonar a herejía. Los lectores normalmente detestan las distracciones, uno de los requisitos para que un e-book triunfe en el mercado es que permita una lectura fluida. ¿Quién quiere verse interrumpido por un “te da alas” en medio de una novela?

El crecimiento en las ventas de e-books, y el poder dirigirse a un público concreto, abren grandes espacios y oportunidades para la publicidad. Si agregamos el rápido descenso en los precios del mercado de contenido digital y las intenciones de Google de abrir una tienda especializada, el momento para los publicistas y minoristas de aumentar los ingresos está claro.

No falta mucho tiempo para que veamos publicidad en los e-books, según un editorial del Wall Street Journal firmado por un profesor de negocios y un antiguo editor de libros, Ron Ander y William Vincent. Para estos expertos la falta de publicidad en los libros de papel no se debe a que la lectura sea sagrada. Las empresas no se anuncian en los libros de papel porque no hay garantías sobre la venta de un ejemplar específico. Pero todo eso está apunto de cambiar, según expplican:

“Los libros de papel no pueden competir con otros tipos de contenedores en lo que se refiere a publicidad. Los libros digitales sí. Con un sistema integrado los anunciantes pueden alcanzar elevadas cifras de impactos anunciándose en diferentes títulos. Comprobar la exactitud del target también es posible, ya que los usuarios necesitan registrarse para entrar periódicamente a un sistema central”

Los gigantes de la tecnología ya se han dado cuenta de este potencial: Google Places se anuncia en los resultados de búsqueda de Google Books, donde ya se pueden encontrar diez millones de textos. Amazon registró el año pasado una patente de publicidad para el Kindle y Apple podría fácilmente dar el paso a este tipo de publicidad mediante su plataforma iAds.

La publicidad en los libros parece poco viable ya que son un objeto tangible que atesoramos y que no forman parte del vertiginoso paso del tiempo de otros contenedores de contenidos. Sin embargo los e-books no son una posesión. Los usuarios no pueden “dejarlos” a los amigos o familiares (algunas compañías permiten prestamos temporales). De hecho Amazon puede borrar los archivos de las bibliotecas digitales de los usuarios.

Déjanos tu opinión, ¿La publicidad en los e-books representaría una violación al ritual tradicional de la lectura? ¿O es un camino necesario para reducir los precios?

Sobre el autor de este artículo

Redacción TICbeat

Actualidad y análisis en tecnología, tendencias, aplicaciones web, seguridad, educación, social media y las TIC en la empresa.