Análisis Social Media Tecnología

Políticos al otro lado de la brecha digital: un abismo hasta los nuevos votantes

Los barómetros de opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) arrojan unos datos dramáticos para los políticos españoles. Desde hace medio año los ciudadanos los consideran un problema en sí mismos deforma recurrente, llegando a alcanzar picos de rechazo de hasta el 13,6% en respuesta espontánea. ¿Cómo puede alguien presentarse como solución con el lastre de pertenecer a un grupo tan desprestigiado?

Los políticos han desconectado de los ciudadanos a los que representan, y el problema (para ellos y para todos nosotros) es que esta tendencia sólo puede crecer si observamos a los jóvenes que van a incorporarse a los censos electorales.

Comunicación política a los nuevos votantes

La semana pasada mencionamos las preguntas clave en la política 2.0, como pautas generales para la implantación del mensaje político en las nuevas tecnologías.  Estos compromisos deben reforzarse si recordamos que en las elecciones al Parlamento del año 2012 votarán por primera vez los nacidos entre 1990 y 1994: para esta generación de nativos digitales, la simple categorización de “nuevos medios” supone un discurso remoto con respecto de su realidad social, en la que resulta cada vez más indistinguible la frontera entre lo on-line y lo físico.

Evolución de los logotipos de los partidos políticos españolesLos partidos han adecuado su estética a los nuevos tiempos y han estilizado sus discursos, pero han sido más perezosos para adoptar los valores más democráticos de la revolución tecnológica en la última década: transparencia, participación, multidireccionalidad.

Pidamos a nuestros políticos más audacia en la forma y sobre todo, en el fondo. Exijamos transparencia y participación reales. Creemos una nueva cultura política, no en torno a la tecnología sino en torno a las ideas. Afrontar este reto supone para los políticos demostrar que son capaces de cambiar el discurso porque están dispuestos a cambiar la manera de relacionarse con los ciudadanos y la manera de administrar sus responsabilidades públicas.

Preguntándonos si el modelo Obama es un paradigma válido para el político español, la respuesta sólo puede ser que Obama ganó por usar bien Internet, pero sobre todo por ser Obama. Un hombre que simbolizó, más que la esperanza, la voluntad de pasar la página: la histórica, cerrando una herida en la construcción nacional americana, y la contemporánea, al elegir la opción antagónica al presidente saliente.

Es decir, porque fue un candidato que acumuló tantos argumentos a su favor que movilizó a la generación más apolítica de la historia: la generación que no conoció Vietnam, ni la Guerra Fría; la generación que no concibe un mundo sin Internet. ¿Tenemos aquí un candidato para ellos?

Sobre el autor de este artículo

Cosme Damian