Análisis Social Media

Mark Zuckerberg habla de la nueva privacidad en Facebook

Logo Facebook - ReadWriteWeb-esEl CEO de Facebook Mark Zuckerberg ha hecho una declaración pública sobre las cuestiones de privacidad en Facebook y sobre qué se está haciendo al respecto a través de un artículo publicado en el Washington Post. En este breve mea culpa, cuidadosamente redactado, Zuckerberg se ocupa de las reacciones negativas constantes a las que se enfrenta ahora el sitio a consecuencia de la privacidad: “No hemos dado en el clavo”, escribía, refiriéndose a las opciones y los controles de privacidad excesivamente complejos y granulares que permiten modificar todo, desde la visibilidad en buscadores hasta si nuestro jefe podrá ver o no nuestros álbumes de fotos.

Sin embargo, de lo que no hablaba, es de por qué la necesidad de opciones de privacidad más claras y fáciles de usar era una cuestión tan urgente para empezar. Ahí radica la base de la forma de actuar como una apisonadora por parte de Facebook al obligar a la gente a compartir públicamente, una filosofía corporativa que parece menos interesada en el impacto en su funcionamiento fundamental que en hacer realidad la visión personal de Zuckerberg de una red más social: “Si la gente comparte más, el mundo se volverá más abierto y conectado”, afirma en el artículo. “Y un mundo más abierto y conectado es un mundo mejor.”

Habrá nuevas opciones de privacidad

Si examinamos el problema en cuestión desde una perspectiva amplia, un mundo “abierto y conectado”, realmente sería mejor. Sin embargo, vista desde la dura perspectiva de la realidad cotidiana, la situación no es tan halagüeña. Como señalaba la investigadora de social media danah boyd (sí, escribe su nombre en minúsculas) en una reciente entrada en su blog, “Zuckerberg no sabe cómo resolver las consecuencias positivas (e inevitables en su cabeza) de la transparencia con los posibles problemas de vigilancia”. Llevándolo al extremo, ésta señala un ejemplo de consecuencias peligrosas: “En Arabia Saudí, un padre descubrió a su hija interactuando con hombres en Facebook y la mató”. (Este ejemplo se ha extraído del libro de próxima aparición “The Facebook Effect”, de David Kirkpatrick, un relato de la creación de Facebook vista desde dentro.)

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Sin embargo, no tenemos que llegar tan lejos para ver los posibles peligros de tener un grupo de usuarios que comparten demasiado pensando que están escribiendo mensajes breves que sólo leerá un grupo cerrado de amigos. Por ejemplo, hay gente hablando sobre drogarse con salvia, gente que prefiere fumar marihuana, mujeres que están engañando a sus maridos (o éste les está engañando), hay grupos de gente que odia a su jefe, hay grupos de gente que acaba de salir del armario, hay grupos de gente que odia a los gays, hay grupos de gente que afirma en broma o en serio ser alcohólicos, hay gente que está haciendo la prueba del VIH, etc. (Si hacemos clic en cada uno de los enlaces, podremos ver nombres completos y fotografías que acompañan a cada actualización de estado. Sin embargo, aquí no vamos a publicar ejemplos específicos.)

Aparte de un puñado de exhibicionistas, las personas que acabamos de citar probablemente creen que lo que están compartiendo es privado. Se equivocan.

¿Y de qué servirán las opciones de privacidad más sencillas a esa gente, a las masas despreocupadas de usuarios que componen el grueso de los más de 400 millones de usuarios activos de Facebook? La respuesta es de nada, porque para empezar ni siquiera saben que se está violando su privacidad.

No saben que las opciones recomendadas que Facebook sugirió a los usuarios que aceptaran a finales del año pasado hacían que todo lo importante fuese público, desde actualizaciones de estado hasta fotografías. No saben que lo que “les gusta” ahora es público. No saben que sus pensamientos se están indexando en nuevos buscadores de cara al público como OpenBook, OneRiot o Booshaka.

Y no lo sabrán hasta que pase algo malo. Algo malo como “perder el empleo, perder la póliza de seguro, perder la custodia de un hijo, perder a una pareja, etc.” escribe boyd, ofreciendo más sugerencias sensatas de posibles efectos dañinos.

No dar en el clavo: se ha hecho daño

Para quienes no sigan de cerca los problemas de privacidad en Facebook, la carta de Zuckerberg parece ocuparse suficientemente del problema: ¿Va a haber herramientas de privacidad más fáciles? ¡Genial! – Sin embargo, eso no es dar en el clavo.

Lo más importante es lo que no se está diciendo.

Si leemos entre líneas, está claro que Facebook no va a retirar ninguno de sus cambios anteriores. No se trata de volver a poner los perfiles de los usuarios en “privado”; no se trata de desactivar la función de “personalización instantánea”; no se trata de pasar a un modelo opcional desactivado por defecto.

Aunque Facebook no va a confirmar que esto es así (por escrito), cualquiera que esté al tanto de los planes en general de Facebook tendrá muy claro lo que está pasando: Zuckerberg se va a salir con la suya. Va a ver hecho realidad su concepto.

Al final, el efecto neto de esta “apertura” podría ser de hecho el tener un mundo mejor. Sin embargo, será difícil llegar a él, y puede que la vida de los usuarios se vea dañada en el proceso. ¿Acaso los afectados son los únicos culpables por poner en Internet pensamientos no que deberían haber salido de sus cabezas? Quizá. Pero Facebook una vez dijo a sus usuarios que era un lugar seguro en el que poner estas cosas. … y desgraciadamente, muchos pensaron que era verdad.

Original: Sarah Perez

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Editorial RWWES