Análisis Innovación

Llega el chip cerebral, y llega desde Intel

Implante cerebralEl temido chip cerebral para controlar ordenadores y dispositivos móviles del que ya habló en ReadWriteWeb nuestro compañero Marshall Kirkpatrick, podría estar más cerca incluso de lo que él sospechaba.

Los investigadores de Intel en Pittsburgh anunciaron ayer a la prensa que están usando implantes que aprovechan las ondas cerebrales para navegar por Internet, manipular documentos y mucho más. Como ya se comentó en ReadWriteWeb hace dos años, los afortunados receptores de estos implantes serán voluntarios, no conejillos de indias controlados por el gobierno. Algunos de nosotros ya estamos buscando vuelos baratos a Pittsburgh.

Pensemos en lo lejos que hemos llegado desde los primeros días de la tecnología portátil. “Si le hubiésemos dicho a la gente hace 20 años que iban a transportar ordenadores encima todo el tiempo”, afirmó el Director de Investigación de Intel, Andrew Chien, “hubieran dicho: ‘No quiero eso. No lo necesito.’ Ahora no hay quien les detenga”.

De hecho, la movilidad, la transparencia y la accesibilidad son los términos más candentes actualmente, y sus defensores son personalidades populares. La vanguardia de la interfaz de usuario se ha desarrollado alrededor de conceptos como intuición, orgánica y biología.

La tecnología gestual está eliminando una barrera existente en la comunicación entre persona y máquina; piénselo la próxima vez que dé vueltas a su iPhone como un Telesketch. ¿Acaso el paso siguiente más lógico no sería eliminar la necesidad de contacto físico? Chien afirma que, aunque aún quedan muchas dificultades por superar, la era de los ordenadores controlados cerebralmente no está tan lejos.

Dean Pomerlau trabaja para Intel en cuestiones de neurociencia cognitiva, aprendizaje automático, visión artificial, robótica, interfaces persona-máquina, procesamiento cerebral de información semántica, y varias tecnologías de escaneado cerebral, tales como fMRI, MEG, EEG y ECoG. Él y sus ayudantes están resolviendo los mecanismos de las ondas cerebrales.

Aunque no cabe duda de que los casos prácticos son fascinantes, Pomerlau también quita peso a las preocupaciones de los usuarios por los trasplantes cerebrales al afirmar: “Puede que al final la gente esté más comprometida… con los implantes cerebrales. Imaginen poder navegar por la red mediante el poder de sus pensamientos”.

Esta ideología es exactamente la que Kirkpatrick discute tan acaloradamente: quizá tanto ahora como en su editorial de hace casi dos años.

¿Se han apaciguado desde entonces las preocupaciones por la privacidad de los usuarios? Difícilmente, con Facebook y los desarrolladores de tecnología de geoposicionamiento luchando por mantener el equilibrio con sus usuarios y las luchas e investigaciones constantes sobre el almacenamiento de los datos de usuario por parte de las corporaciones. ¿Se ha aliviado en algo el problema de la sobrecarga de información? De ser así, ¿habría tantas startups intentando hacerse un sitio en el sector de la filtración del chorreo de datos? ¿Está la tecnología móvil tan obsoleta como para que haga falta un acceso más portátil aún a las aplicaciones que nos encantan y que… me atreveré a decirlo? ¿Que necesitamos?

¿Están los usuarios finales listos para los implantes cerebrales? Dejemos que ellos nos den su opinión.

Sobre el autor de este artículo

admin

Administrador Ticbeat- Pruebas y desarrollo
www.ticbeat.com