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Por qué no necesito un iPad

Ilustracion - iPad prohibido - ReadWriteWeb en espanolCreo que lo he decidido: el iPad no es para mí. Me muevo demasiado. Soy una persona viajera, y ya he encontrado mis dos dispositivos de confianza: mi netbook de 12 pulgadas y mi iPhone. Entre los dos tengo todo lo que necesito, pero quizá ese sea el problema con todos los amantes de la tecnología, los que escribimos sobre ella y los early adopters, los que creamos contenido y quienes trabajan con código a la hora de examinar y reseñar estos nuevos dispositivos: no son para nosotros.

El ipad es para ese 75% a 85% del resto de la población, los que se sientan en el sofá y ven la televisión, los trabajadores a tiempo completo que no escriben un blog, código ni nada por el estilo. Éstos ven vídeos, leen artículos, envían notas rápidas a los amigos y familia y Facebook, juegan al Scrabble online y con esto terminan su jornada. El iPad es para el usuario medio de Internet.

Para mí, el tipo de usuario más técnico, creador de contenido, la combinación de iPhone y netbook es lo que funciona bien. Cuando estamos viajando, el iPhone puede servirnos para el microblogging rápido, fotografías, chat, servicios de geolocalización, video, recuperar información e incluso para creación de contenido e interacción muy básicas, con cosas como la aplicación de Facebook. A diferencia del netbook, siempre está activo y disponible rápidamente en mi bolsillo.

El netbook es el complemento perfecto para el iPhone. Pesa menos de kilo y medio, tiene una pulgada de grosor en su punto más ancho y varias de mis funciones favoritas y más utilizadas: un ratón (con un botón de izquierda y derecha), un teclado (casi de tamaño completo, además), una webcam (aunque no soy un gran fan de salir en cámara) y funcionamiento multitarea. Si realmente me voy a sentar y conectarme a Internet, haré cinco cosas a la vez, probablemente tecleando como un loco todo el tiempo. Corto y pego, paso de una aplicación a la otra, de una pestaña a la otra, y mientras tanto edito fotografías.

Así pues, mi pregunta es, ¿dónde encaja el iPad en esta ecuación? La respuesta para mí es “en ninguna parte”.

Sin embargo, estoy convencido de que la respuesta no es “en ninguna parte” para todos nosotros.
El iPad será el objeto perfecto para la mesilla de café, el centro multimedia ideal para viajar y la gran solución para leer en el tren de camino al trabajo. Será un dispositivo siempre conectado que podremos sacar fácilmente cuando queramos buscar un dato en mitad de una conversación o estemos sentados viendo la televisión y queramos visitar la página Web que acaba de salir en pantalla.
Sin embargo, hasta que compita con mi netbook, cosa que Steve Jobs señaló muy acertadamente que no haría, a mí no me servirá de nada.

Original: Mike Melanson

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Editorial RWWES