Análisis Tecnología

Google, a un paso de cerrar en China

Google vs ChinaGoogle ha cifrado en un 99,9% las posibilidades de cerrar su filial en China tras unas negociaciones infructuosas con su gobierno. Como respuesta a unos ataques informáticos recibidos a principio de año y que Google y la inteligencia estadounidense atribuyen al gobierno chino, Google ha decidido dejar de acatar las leyes que imponen una censura sobre sus resultados de búsqueda, al precio que sea.

Las negociaciones, en punto muerto

Durante la pasada semana se han sucedido las informaciones sobre los distintos movimientos de ambos jugadores, y, según publica Financial Times, es más que probable que Google ordene el cierre ordenado su división en el país asiático en unos pocos días. Entre otras cosas, quiere proteger adecuadamente a sus empleados en caso de llevarlo a cabo. El endurecimiento de las negociaciones ha llevado la situación a un punto muerto, probablemente irreversible.

Nicole Wong, vicepresidenta de Google, declaró ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes que “el buscador detendrá la censura y que si eso supone cerrar su dominio .CN y dejar el país, lo harán.”

Eric Schmitd, CEO de Google, aclaró, por su parte, que independientemente del destino de Google.cn o sus oficinas allí, no pretenden dejar de dar servicio a China.

“Es importante recalcar que no vamos a dejar de ofrecer nuestros servicios en China. Tenemos un buen negocio allí. Esto tiene que ver sólo con las normas sobre la censura, con nada más”. Eric Schmitd. CEO de Google.

El gobierno chino, de la mano de su ministro de Industria e Información Tecnológica, Li Yizhong, preguntado por la polémica, arguyó que “es irresponsable y poco amistoso que Google insista en hacer algo que va contra las leyes de China y sus regulaciones. Si lo hace tendrá que afrontar las consecuencias.”

Un negocio de más de 300 millones de dólares

La situación entre China y Google nunca ha estado exenta de polémica, y desde que decidió abrir su filial Google.cn, hace ya más de cuatro años y acatando para ello las leyes sobre la censura del país asiático, las críticas no han dejado de llegar. Probablemente este movimiento fue el primero que enfadó a la comunidad internauta, hasta ese momento unánimemente “enamorada” de la compañía del  “Don’t be evil”.

Google sostuvo que, aunque no les gustaba acatar las leyes contra la censura, privar de búsquedas a un quinto de la población mundial era un mal aún mayor.

Desde la declaración del incidente en su blog oficial, se ha mantenido un perfil muy bajo en sus informaciones al respecto. Su amenaza inicial, de irse del país, fue tomada por muchos como una excusa para una retirada honrosa porque sus negocios no iban tan bien como deberían, punto desmentido por Kaiser Kuo, que ha estimado los beneficios de Google en China de entre 300 y 400 millones de dólares y una cuota de mercado de más de un 30%.

El problema, según Kuo, es que el negocio de Google se basa en la confianza de sus usuarios, algo que sólo puede obtenerse con transparencia. Además, aunque Google no sea el buscador más usado -en Baidu, participado en algo menos de un 3% por la propia Google, recae el honor-, se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas en China, aun a pesar de que el uso que se hace de Internet en este país es más de entretenimiento y menos de fuente de información.

¿Ética antes que beneficios?

A la espera de acontecimientos, la comunidad internauta occidental se ha congratulado enormemente por las últimas noticias sobre la disputa entre China y Google. Realmente es excepcional que una empresa, una gran multinacional, esté dispuesta a prescindir de enormes beneficios protestando por su legítimo -que no legal en China- derecho a la libertad de información. Sin ir más lejos, no hace mucho publicábamos como Nokia Siemens Networks suministra a Irán la tecnología para interceptar y censurar las comunicaciones de sus ciudadanos.

Aunque el detonante de la situación haya sido el ataque informático, sin mucha relación con las leyes de control de la información, la respuesta golpea directamente donde más puede doler al Partido Comunista de China: informar libremente a sus ciudadanos. Además, Google está ahora en una posición mucho más ventajosa para negociar y presionar. En 2005 en China apenas había 30 millones de internautas. Hoy hay casi 400 millones, de los que más de un tercio usan Google. Aunque probablemente el gobierno no altere sus normativas de censura, la amenaza del buscador es un gran paso en la buena dirección.

Yahoo! y Microsoft Bing probablemente estarán frotándose las manos esperando la reacción definitiva del gigante de Mountain View. Sin embargo, si se lleva a cabo definitivamente el cierre de Google China, la credibilidad y buena imagen del buscador, ya absoluto dominador del mercado, puede verse aún más reforzada. Sería una campaña de marketing de más de 300 millones de dólares, pero para los amantes de la libertad de expresión, desde luego, no tendría precio.

Fotografía: jasonpearce

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