Análisis Tecnología

Google obtiene la patente de la publicidad por localización

Logo GoogleParece que mientras medio Internet aguanta la respiración esperando a que Facebook haga uso de su nueva patente de su flujo de noticias, la otra mitad ya tiene otro motivo para coger aire y mirar a su alrededor.

El martes pasado se concedió a Google una patente de anuncios basados en la localización geográfica, lo que podría ser la base en potencia del negocio de diversas aplicaciones móviles de reciente aparición.

Kim-Mai Cutler de VentureBeat reveló la información sobre la patente, que “cubre el uso de la localización geográfica para seleccionar objetivos, el establecimiento de un precio de puja mínimo para un anuncio, el ofrecer analíticas de rendimiento y la modificación del contenido de un anuncio.” Google solicitó la patente en 2004, varios años antes de que se popularizasen los servicios de  geolocalización.
Ahora empresas como Yelp, Foursquare, Gowalla y BrightKite deben estar preguntándose cuáles son las consecuencias para ellas, como también algunos de los grandes nombres como Facebook y Apple.

Cutler señala que esto podría ser motivo de preocupación o podría ser nada más que una ficha para negociar, como en una guerra fría, y afirma que “no está claro si otras startups deberían estar preocupadas por esto. Es habitual que las empresas registren patentes sobre tecnología que han creado como práctica defensiva, más que como herramienta para obligar a otras empresas a desistir o pagar cuotas de licencia”.

La patente, titulada “Determinar y/o usar información sobre localización en un sistema de publicidad”, incluye una descripción totalmente detallada de lo que podríamos esperar de cualquier red de publicidad, desde la idea básica de servir un anuncio dependiendo de la localización de un usuario hasta analizar el tráfico resultante y el éxito de éste según diferentes factores.

Google expandió sus actividades en publicidad móvil en noviembre del año pasado al comprar el servicio de publicidad móvil AdMob por 750 millones de dólares (unos 554 millones de euros). En aquel momento la jugada no nos sorprendió demasiado, pero ahora tiene mucho más sentido.

Original: Mike Melanson

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Editorial RWWES