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Fraudes del RFID: la mitología del Internet de los objetos

Etiqueta RFID - ReadWriteWeb-esLa capacidad humana de encontrar significados ocultos en las cosas ha hecho que podamos tener poesía, física y software. También nos ha aportado las supersticiones, las teorías conspiratorias y los fraudes. Teniendo en cuenta que esta capacidad es duradera, no debería sorprendernos que cada cosa nueva que llegue se vea afectada por ella, y esto incluye a las tecnologías.

RFID es identificación por radiofrecuencia. Se trata de configurar un pequeño transmisor a una determinada frecuencia y configurar un lector para reconocerla. Ya está. Las implicaciones pueden ser desde hacer el seguimiento de un inventario de vinos hasta el controlar la frescura del sushi. Sin embargo hay otras aplicaciones, basadas en, digamos, realidades menos demostrables. Para algunos, el RFID es la marca de la bestia.

Robo de ganado, RFID y el fin de los tiempos

La primera vez que se escribió sobre un posible uso del RFID en ReadWriteWeb (en inglés) como modo de evitar el aumento en robos de ganado, no se convirtió, como es natural, en un artículo muy popular. Para empezar, no estaba relacionado con Facebook. Sin embargo, de repente, las visitas a la entrada se dispararon. Hicimos una investigación y descubrimos que el artículo había llegado a un sitio que contaba con un feed de noticias para aquellos que están seguros de que el mundo está a punto de terminarse. No éramos capaces de imaginarnos por qué. Después nos dimos cuenta. Entre la vaca roja que algunos creen que hará llegar el Apocalipsis y la asociación de números a los humanos sometido sal anticristo, ya bastaba.

El error en la lógica que asigna un mal particular a una tecnología en concreto es que cualquier tecnología se puede interpretar en números. Cualquier cosa, desde el lenguaje a la música, desde una prensa a un ordenador se tener números asignados o producirlos. No me gustaría meterme con las expectativas religiosas de nadie, pero es un silogismo puro y duro el asumir que dependen de las tecnologías que resultan ser de reciente creación. Además, como breve muestra de las diferentes tecnologías recientes a las que se ha asignado un papel apocalíptico además del RFID, también están las tiras magnéticas, los códigos de barras, los chips informáticos y los chips biológico.

Tres fraudes del RFID

Sustituir el dinero por chips implantados. Esto hace referencia de nuevo a los miedos que se ocultan tras la teleología cristiana. Los chips biológicos iban a sustituir al dinero. Los chips se iban a implantar en el cuerpo. Esto se acerca en cuanto a metodología a la idea de pagar con nuestro smartphone. El único problema es que no es cierto. La clave es que los que “revelaron” este plan lograron confundir y entremezclar chips biológicos, RFID y tarjetas magnéticas.

El gobierno estadounidense sigue los movimientos de los vagabundos con chips. Por si no bastase con el hecho de que se tratase de una broma de April Fools (el día de los inocentes) en la lista de correo de Politech, el hecho de que supuestamente fuera el departamento de sanidad y servicios humanos el que estaba detrás de esto debería ser suficiente.

La policía utilizará rifles con RFID para etiquetar a los disidentes. Un artista, Jakob S Boeskov logró montar un rifle de aspecto convincente y acudió con él a una conferencia sobre armas y armamento en China donde lo describió como un modo de etiquetar de forma no letal y permanente a cualquier alborotador en una situación de disturbios. Prácticamente todo el mundo se lo creyó. Resultó ser una actividad artística de “Ficcionismo”. ¿Por qué se aceptó? Porque el rifle tenía un aspecto atractivo. Se realizó en un contexto en el que una cosa así se valoraría. Los periodistas que buscaban un punto de vista original hablaron sobre ello… y sin duda obtuvieron uno.

Los motivos por lo que estos fraudes llegaron a convencernos

En primer lugar, las personas que informaron sobre ellos, tanto profesionales como no, querían creer en ellos o no, debido a la diligencia apropiada a la hora de investigarlos. En segundo lugar, los periodistas profesionales no siempre exploran y explican las tecnologías complejas tan bien como deberían. Por un lado, a menudo nos entusiasman tanto que la necesidad de profundizar en sus implicaciones puede quedar oscurecida. Por otro, se trata de algo complicado. Si a nosotros nos puede resultar complicado asimilar la tecnología, tanto más a los lectores. (Por cierto, ninguno de los anteriores argumentos son excusas. En cualquier caso serían autoacusaciones.)

En segundo lugar, ésta es una época extremadamente compleja en la que los cambios en la tecnología se ven acompañados por cambios, dificultades y crisis en la política y el medio ambiente. Incluso si no se trata de ocuparse de una “singularidad”, todo parece estar volviéndose cada vez más rápido casi exponencialmente. Esto hace que la gente se lance a buscar explicaciones. Cuando nos somos capaces de explicar la naturaleza y las limitaciones de la tecnología como periodistas, otros se adelantan a ocupar ese espacio vacío. A veces lo hacen de manera excelente. Otras veces lo que hacen es un desastre.

Original: Curt Hopkins

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Editorial RWWES