Análisis e-conomía

Emprendedores: basta de reuniones innecesarias

Fotografia - Reloj - ReadWriteWeb-esHace unos días, el VC Mark Suster escribía en su blog la máxima “Dí no a las reuniones”. Suster afirma que el tiempo es el recurso más escaso de un emprendedor. Además, con todas las presiones, desde los empleados actuales a los potenciales, los distribuidores y los inversores, Suster sugiere que los emprendedores aprendan a negarse a celebrar reuniones.

Esto puede parecer algo contradictorio tras el consejo de que los emprendedores siempre estén en contacto con sus consejeros e inversores. Suster aclara, “No digo ‘no más reuniones’, sino más bien ‘no a tener más reuniones’”.

Si bien decir “no” a las reuniones es una declaración apasionada que todos podemos apoyar, algunas reuniones son simplemente inevitables. Para que las reuniones no alteren tanto nuestra apretada agenda, Suster tiene tres sugerencias:

1. Asegurarnos de que las reuniones sean breves. Suster hace referencia a este vídeo (en inglés) en el que Nicole Steinbok aboga por la reunión de 22 minutos.

2. Reunirnos en nuestra oficina. No sólo sucede que la etiqueta hace que sea difícil levantarnos y salir de una cafetería rápidamente al cabo de media hora, sino que reunirnos fuera de la oficina suma tiempo de desplazamiento a la duración.

3. Programar algo para inmediatamente después. De este modo “finalizamos en firme” la reunión.

Algunos de los comentaristas de la entrada de Suster ofrecían sus propias sugerencias:

Mark Solon recomendaba reservar de 1 a 3 horas por semana para programar una serie de reuniones de 20 minutos. Otro comentarista hablaba de eventos informales, como el “Beer and Blog” en Portland y “Hops and Chops” en Seattle, modos de celebrar una especie de “horas de oficina” por las que cualquiera pueda pasarse. Otros se hacían eco de la demanda de reuniones telefónicas o puestas al día por correo electrónico como alternativas a las reuniones en persona.

Por supuesto, las reuniones no son necesariamente algo malo. Lo único que sucede es que demasiado a menudo suelen ser desordenadas o innecesarias.

Hay al menos dos cosas cruciales que hacer para contrarrestar esto.

1. Estar preparado. Enviar a todo el mundo el orden del día con tiempo.

2. Participar. Asegurarnos de que todo el que tenga algo que decir tenga ocasión de hacerlo. El corolario de esto es que si nuestra contribución no es necesaria, no deberíamos asistir a la reunión.

Unos de los mejores análisis sobre reuniones sigue siendo el artículo de Paul Graham “La programación de los hacedores, la programación de los administradores”. Tanto si somos un hacedor, un administrador o ambas cosas, es importante reconocer la interrupción que pueden suponer las reuniones para nuestra planificación.

Original: Audrey Watters

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Editorial RWWES