Análisis

Del Lipdub a la Primavera Árabe

El lipdub es la creatividad en grupo como instrumento de las empresas para acercarse a través del marketing de contenidos con ingredientes de transparencia.

El 14 de diciembre de 2006 Jakob Lodwick, fundador de Vimeo, se grabó a sí mismo un vídeo, posteriormente titulado como Lip Dubbing: Endless Dream, en el que movía los labios simulando cantar la canción que escuchaba en su mp3, a la vez que paseaba por la calle. En 2008, fue la Universidad alemana de Furtwangen la encargada de continuar esta tendencia. Para ello, el Campus entero se sincronizó en una secuencia de plano-única, en la que adaptarían después los movimientos de los labios de los estudiantes, mediante programas de edición,  a la música que se escucha en el vídeo. Así, nace un nuevo movimiento social: el del doblaje de labios o más conocido por el término inglés de Lipdub.

La característica principal del Lipdub es mostrar, en una única toma, cómo un grupo de personas, unidas en torno a una causa, realizan un recorrido por el espacio del que desean hacer partícipe al espectador; mientras hacen playback de una canción, a modo de banda sonora, cuya temática está aparentemente emparejada a aquello sobre lo que intentan hacer hincapié.

Los motivos para hacer estos vídeos suelen estar generalmente ligados a actos de graduación o, simplemente, para contagiar el buen ambiente de escuelas, institutos o centros universitarios. También los hay más “íntimos”, haciendo sentir protagonista a una persona de un gran acontecimiento en su vida, por ejemplo una pedida de matrimonio, gracias a la repercusión que permiten las redes sociales con el simple gesto de darle al botón de “compartir”. Sin embargo, hay que destacar cómo todo un pueblo es capaz de coordinarse a ritmo de Lipdub, en el que participa incluso el mismo alcalde, siendo éste el caso de Grand Rapids en Estados Unidos.

El periodista estadounidense Tom Johnson, conocido por su análisis sobre los cambios que está sufriendo la comunicación debido a la web 2.0, apunta la espontaneidad, la autenticidad, la participación y la diversión como los cuatro ingredientes que debe tener un buen Lipdub. Es decir, que parezca que a un grupo de personas se le ocurra en ese mismo instante ponerse a grabar, con su propia cámara de vídeo, solo por pasar un rato entretenido.

Era de esperar que el mundo empresarial comenzase a realizar sus pinitos en esta técnica. Transparencia, fomento del trabajo en equipo, búsqueda y promoción de talento son solo algunos de los valores positivos que aportan estos vídeos a las compañías, además del sentimiento de pertenencia que experimentan los propios trabajadores hacia la empresa.

Sin duda, los movimientos sociales de los últimos años han demostrado tener una mayor difusión online que la percibida en los medios tradicionales. La Primavera Árabe no sólo se sintió en los países en los que tuvo lugar, sino que las redes sociales hicieron partícipes de las revueltas a los que no estaban allí. Los soportes se multiplican, convirtiendo a cada persona en una fuente de información. El último grito es musical y se llama Libdub, ¿se contagiará esta forma de enviar mensajes a otros ámbitos, como ya ocurrió con Twitter y Facebook?

 

La autora de este post es Myriam Gómez Olalla, una periodista que intenta readaptarse continuamente. Ha trabajado en radio, televisión y prensa, tanto nacional como en revistas de habla inglesa. Ahora, se abre camino como freelance, escribiendo sobre Social Media. Leer más.

 

 

Imagen: golinons.com

Sobre el autor de este artículo

Myriam Gómez Olalla

Myriam Gómez Olalla es una periodista que intenta readaptarse continuamente. Ha trabajado en radio, televisión y prensa, tanto nacional como en revistas de habla inglesa. Ahora, se abre camino como freelance, escribiendo sobre Social Media. Se define a sí misma como “cuentista online”. Puedes encontrarla en Twitter como @MyriamGolalla y también en Linkedin: http://es.linkedin.com/in/myriamgomezolalla