Análisis e-conomía

Craigslist: anuncios clasificados online bajo sospecha

El sitio Web de anuncios clasificados craigslist.org de nuevo se enfrenta a acusaciones de facilitar la criminalidad en su sección de “servicios para adultos”. Una reportera de la CNN ha tendido una emboscada al fundador de esta plataforma y ahora tienen que responder por acusaciones aún más graves:

La semana pasada, craigslist fue objeto de un reportaje de la CNN en prime time en el que se criticaba al sitio por “no hacer suficiente” por prevenir el tráfico de menores para el mercado sexual, citando a un defensor de los derechos de los menores que afirmaba que craigslist era el medio principal de venta de menores con fines sexuales.

Entre lo que más ha llamado la atención fue la torpeza del  fundador de craigslist, Craig Newmark,  que  parecía incapaz de responder a  las preguntas  de la periodista sobre qué está haciendo el sitio para evitar la explotación de menores de edad.

Craigslist respondió más adelante que trabaja “incansablemente” para evitar que aparezcan anuncios de menores en la sección de servicios para adultos, y que colabora con las fuerzas del orden y ONGs para evitar el tráfico de niños con fines sexuales.

Sin embargo, la historia sigue recorriendo los medios, y la  cadena ha programado  una segunda parte   hace un par  de días.

¿Es Craigslist un señuelo?

En la sección de servicios para adultos hay anuncios de menores, pero craigslist “no es de ningún modo” el medio principal, según afirma Andrea Austin, una portavoz de la organización anti-tráfico de seres humanos Polaris Project, responsable de la Línea de Atención Nacional para Tráfico de Seres Humanos.

“Me temo que la gente se está obsesionando tanto con craigslist que están olvidando por qué hablan sobre ella”, afirmaba Austin. “El tráfico sexual existe, y existe en Estados Unidos. Craigslist no es más que uno de los vehículos que usan los traficantes.”

Craigslist ha pedido a los  usuarios que envíen un correo al sitio si ven un anuncio prohibido, como por ejemplo, uno que ofrezca de forma explícita o implícita a un menor para el mercado sexual. Sin embargo, a pesar de aumentar la atención sobre la cuestión, craigslist ha afirmado no haber visto “absolutamente nada” relacionado con el aumento de delitos denunciados en su dirección legal@craigslist.org.

Un anuncio de la sección “relaciones esporádicas” de craigslist en Washington, D.C. Los anuncios de la sección “relaciones esporádicas” enlazan a una “bandera” para marcar una entrada como prohibida, pero los de la sección “servicios para adultos” no. Gracias a @capnleela por ayudarnos a  encontrar anuncios superficiales.

Esto da a entender que o los anuncios están codificados de un modo tan inteligente que los usuarios normales no pueden distinguir que son sobre menores, o que las infracciones no son tan flagrantes como sugieren los reportajes de los medios.

Controlar el contenido generado por usuarios

Craigslist no se hace legalmente responsable de las entradas que anuncien prostitución o prostitución infantil, amparándose en la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, según afirmaba Kurt Opsahl, un abogado de la Electronic Frontier Foundation, un grupo de defensa de los derechos digitales.

Es la misma cláusula que permite que existan sitios como Yelp y Twitter y funciones como las reseñas de usuarios de Amazon. Sin esa protección, la posible responsabilidad de permitir a los usuarios aportar contenido sería demasiado grande como para permitir que existan estos sitios sin un control intensivo, según afirmaba éste.

Los anuncios de sexo se están publicando

Craigslist no es responsable legalmente por ningún contenido que suban los usuarios. Sin embargo, anunciar servicios ilegales va en contra de los términos de uso, y craigslist afirma que examina todos los anuncios y rechaza los que sean sobre sexo.

Sin embargo, si consultamos la sección de servicios para adultos de cualquier ciudad grande, veremos fotografías de hombres y mujeres ligeros de ropa que ofrecen un masaje o un ambiguo “pasar un buen rato”, a menudo con un precio por hora. Los anuncios que puedan ser para adolescentes y niños menores de edad resultan más difíciles de encontrar, pero están ahí, normalmente con palabras en clave como “fresco”, “nuevo”, o “18 recién cumplidos”.

Estos anuncios podrían estar pasando el filtro de la publicación porque no mencionan el sexo explícitamente, según afirmaba Opsahl.

“En un contexto de responsabilidad legal, si hemos llevado ese [anuncio] ante un tribunal acusando a alguien de prostitución, el jurado probablemente absolvería al acusado porque esto no lo demuestra”, afirmaba.

Craigslist tendría que prohibir todos los anuncios con “una fotografía sugerente, medidas y una cifra monetaria, y esto parece una regla dura”, afirmaba.

Se han rechazado más de 750.000 anuncios siguiendo normas no escritas.

Newmark afirmaba que el sitio ha rechazado más de 725.000 anuncios de servicios para adultos, pero se negaba a describir las directrices que usa craisglist:

No puedo mencionar criterios de selección concretos sin que eso ayude a los malos a esquivar nuestras medidas de protección, pero puedo decir que para publicar, cada usuario debe confirmar que está anunciando sólo servicios legales, y nuestros revisores buscan cualquier cosa que se pueda apartar de esta descripción.

Por supuesto, además cada usuarios nos proporciona los datos de su tarjeta de crédito y un número de teléfono que se pueden utilizar para llegar hasta ellos en caso de comportamiento ilegal.

Los proxenetas pueden usar craigslist, pero los policías también

Éste puede ser el argumento más sólido en defensa de la sección de servicios para adultos de craigslist: ésta hace que el tráfico salga a la luz.

La policía puede usar la información de craigslist para organizar redadas, lo cual sería más útil en la lucha contra el tráfico sexual que cualquier cosa que pueda hacer la propia página, según afirmaba Opsahl.

“Tal y como yo lo veo, craigslist en realidad se está esforzando mucho por actuar correctamente en esta situación”, afirmaba Opsahl.

Original: Adrianne Jeffries

Traducción: Marco Fernández

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Editorial RWWES