Análisis e-conomía

Calabazas a tu Startup: los emprendedores son de Venus, los VC de Marte

Fotografia - Rechazo - ReadWriteWeb en espanolLa semana pasada hablábamos sobre cómo por muy interesante que resulte nuestra startup para un inversor, es posible que aún así no quieran participar en ella o examinarla más de cerca simplemente porque no es la más apropiada para ellos.

Aunque es importante comprender que los diferentes inversores tienen diferentes necesidades y motivaciones, es igualmente importante que ambas partes sepan cómo dar el siguiente paso correctamente y asumir el rechazo de la forma correcta.

Brad Feld, inversor del Foundry Group escribió recientemente un artículo para Entrepreneur Magazine en el que explicaba que cuando rechaza una propuesta por correo electrónico, lo peor que puede hacer el emprendedor es solicitar referencias. Lo interesante en este caso es que Feld realmente escribió sobre este mismo tema en su blog en 2007, así que evidentemente sigue siendo una cuestión que se le presenta tres años más tarde.

“En seminarios sobre networking, clases y conferencias sobre ventas en todo el mundo a la gente se le explica una versión de ‘si alguien te rechaza, pídeles una referencia’” escribe Feld. “A mí esto nunca me ha funcionado en las citas con chicas. (Después de que me rechazaran, no recuerdo haber dicho ‘Ya sé que no te intereso, pero ¿tienes alguna amiga a la que sí?) Realmente nunca he entendido por qué la gente cree que esto funciona en un contexto empresarial.”

Como argumenta Feld en sus entradas sobre el tema, la comunidad de capital de riesgo es un grupo muy unido en el que unos ponen mucha confianza en otros; al pedir a un VC que nos dirija a otro, estamos pidiéndoles que nos respalden. “Los buenos VC son precavidos con las presentaciones porque quieren asegurarse de que ambas partes las consideren valiosas”, afirma Feld.

Al igual que los emprendedores tienen que saber asumir el rechazo, los VC tienen que saber cómo distribuir ese rechazo. Feld se vio impulsado a escribir sobre el tema por primera vez en 2007, cuando Fred Wilson escribió un artículo titulado “Decir no”. Según Wilson, la sinceridad es la mejor práctica a la hora de rechazar propuestas.

“He intentado decir que no de todas las maneras y creo que la verdad sin paliativos es el mejor método”, afirma Wilson. “Si no creemos que el emprendedor pueda dirigir el negocio, debemos decírselo. Si creemos que el mercado es demasiado pequeño, debemos decírselo. Si creemos que la competencia es demasiado dura, debemos decírselo.”

No todos los inversores se toman el tiempo necesario para responder a cada una de los cientos de propuestas que reciben mensualmente, pero lo que lo hacen deberían aportar a su respuesta la máxima sinceridad posible. Para los emprendedores al otro lado de la mesa, es mejor que acepten el rechazo por lo que es, y no intenten que les envíen a otro inversor.

Debemos recordar que no hay que tomarse el rechazo como algo personal, el mantra de “no es culpa tuya, soy yo” realmente es cierto en el caso del rechazo por parte de algunos inversores. Tampoco debemos olvidarnos de ver el lado positivo del rechazo, como sugiere Bijan Sabet en su blog. Sabet afirma que si no le hubieran rechazado en su primera solicitud de empleo, quizá no se hubiera encontrado donde está hoy, tanto profesionalmente al convertirse en inversor como personalmente al haber conocido a su mujer.

Original: Chris Cameron

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Editorial RWWES