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¿Podrá ACTA acabar con la piratería en Internet?

Bandera PirataTras varios años de negociaciones secretas -y sus convenientes filtraciones en Wikileaks– por parte de más de 40 países, ya se ha presentado el primer borrador del Tratado ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement, Tratado Comercial Anti-Falsificaciones).

Aunque las filtraciones hacían augurar una propuesta mucho más dura y en posible conflicto con derechos ciudadanos fundamentales, este borrador público ha calmado los ánimos de la comunidad internauta por su caracter garantista con la presunción de inocencia y la protección de datos.

Orígenes y críticas

ACTA es un tratado que comienza a negociarse por iniciativa del gobierno Bush durante 2007 y que ha recibido innumerables críticas por parte de distintas comunidades internautas de todas partes del globo. Estados Unidos, Canadá, México, Corea del Sur, Singapur, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda, la Unión Europea y otros paises forman parte del mismo.  Pretende organizar de manera internacional la lucha contra las falsificaciones de productos de consumo y de medicamentos, y, también, contra el intercambio de obras sujetas a derechos de autor a través de Internet, la “piratería”. La primera crítica: el caracter secreto de las negociaciones -a veces incluso del lugar de las reuniones-, que sólo la implicación de proyectos como Wikileaks ha permitido superar, dando a los ciudadanos la posibilidad de opinar.

El resto de las objeciones, siempre en base a los documentos filtrados, llegaron contra las medidas propuestas para intentar frenar la descarga de obras sujetas a derechos de autor.  Algunas de las más sonadas eran la obligación de los provedores de Internet a desconectar a sus usuarios en caso de advertencias reiteradas, o suspender la presunción de inocencia y obligar a servicios como Youtube a eliminar preventivamente cualquier contenido denunciado. Incluso usar los tránsitos aeroportuarios -que ya exigen mostrar y abrir el ordenador portatil si este no se factura- para averiguar si los discos duros de los viajeros contenían dicho material protegido.

El borrador oficial

Tras tres años de negociaciones por fin ha salido a la luz de manera oficial un documento de 39 páginas con una propuesta para lo que debería terminar siendo el Tratado ACTA. Del mismo, es la sección 4 del capítulo 2 la que se refiere a las “Medidas especiales relativas al cumplimiento tecnológico de la propiedad intelectual en el entorno digital”. Como borrador que es, está lleno de corchetes y anotaciones que detallan las partes todavía no aprobadas definitivamente, en este caso, prácticamente todo el documento.

Los expertos en estos temas parece que han respirado aliviados al encontrar el documento mucho más garantista en lo que se refiere a derechos fundamentales de los ciudadanos que lo que podía suponerse por las filtraciones. Aunque contempla medidas severas, exige orden judicial para el acceso a datos personales de los clientes de las operadoras de Internet y no obliga a los paises a aprobar leyes como la famosa HADOPI francesa, que permite la desconexión de los usuarios en caso de detectarse que descargan material protegido y tras dos avisos.

¿Qué consecuencias puede tener ACTA?

El Tratado ACTA, aunque de gran calado por la importancia de los paises miembros, es el enésimo intento por parte de gobiernos e industria de intentar frenar el libre intercambio de datos  protegidos por derechos de autor a través de Internet. Antes que ACTA ha habido leyes y medidas de todo tipo. Leyes y medidas que los internautas han sabido superar rápidamente.

Entre los métodos de cifrado y los servicios de anonimización de la conexión es prácticamente imposible rastrear qué hace un usuario que ha tomado las medidas necesarias en Internet. Por muchas leyes que se aprueben, muchas medidas que inventen para intentar evitar este fenómeno, la experiencia nos dice que no tardará alguien en encontrar la manera de saltárselas. Tal vez ha llegado el momento de plantearse si no tiene más sentido asumir que obras protegidas van a poder circular libremente por Internet, y buscar soluciones y modelos de negocio alternativos.

Fotografía: earlg

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Redacción TICbeat

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