Análisis Tecnología

6 tipos de sensores que podrían revolucionar el Internet de los objetos

Ilustracion - Olfato - ReadWriteWeb-esLos sensores que huelen salvan vidas todos los días. Desde coches que no arranan porque llevan analizadores de aliento instalados por decisión judicial que huelen alcohol en el flujo sanguíneo del usuarios hasta máquinas que huelen bombas en el aeropuerto, o los complejos tests médicos que analizan nuestro aliento, estamos diseñando máquinas que huelen para hacer del mundo un lugar más seguro.

Los sensores olfativos son esenciales para el futuro del Internet de los objetos. Desde pegatinas RFID capaces de oler comida a través del paquete y actualizar el estado de ésta en Internet hasta que nuestro siguiente teléfono sea un “teléfono olfativo”, los técnicos están encontrando modos innovadores de ayudar a proteger a nuestras familias de la exposición a riesgos tóxicos.

1.  Analizadores de aliento

Los sensores que miden el contenido de alcohol en sangre oliendo nuestro aliento llevan en funcionamiento desde 1938, cuando un profesor llamado Rolla Harger inventó el alcoholímetro. Su éxito a la hora de comercializar el dispositivo tuvo que ver en parte con su trabajo con el Consejo de Seguridad Nacional para legislar los límites de consumo de alcohol, así como legitimar los datos de su sensor como prueba ante un tribunal. En la actualidad, la innovación que se está produciendo con estos sensores es el drástico recorte de los costes. La próxima vez que queramos saber si es seguro conducir después de beber, podemos soplar en un mini alcoholímetro de llavero, un dispositivo que nos costará menos de 10 euros.

2.  Sensores olfativos en medicina

En Israel, Russell Berrie, del Instituto de Nanotecnología de Technion ha desarrollado un sensor que puede comprobar el cáncer de pulmón oliendo el aliento de un paciente. El sensor busca 42 marcadores biológicos distintos de cáncer de pulmón y está construido con nueve resistores de reactividad cruzada. Estos resistores están construidos con nanopartículas de oro, con diferentes funcionalidades orgánicas. Un sensor similar del mismo instituto se puede usar para detectar enfermedades en los riñones antes que con los análisis de orina tradicionales. La investigación de este sistema de sensores en particular se titula “Oler los fallos renales crónicos en un modelo de ratas mediante un conjunto de redes aleatorias de nanotubos de carbono de pared simple”.

3.  Teléfonos olfativos

Michael Sailor, profesor de química y bioquímica en la Universidad de California en San Diego está trabajando con la startup Rhevision para desarrollar un dispositivo olfativo que irá adherido a nuestro teléfono móvil. El sistema se basa en una cámara que toma una fotografía de silicio poroso. Cada uno de estos poros microscópicos tiene una forma o un ajuste individual para reaccionar a un compuesto químico único cuando aparece. Gracias a la resolución de megapíxeles de las cámaras actuales, podemos hacer una sola fotografía de estos poros o sensores y subirla a la red, donde se puede analizar a tiempo real. Una aplicación sería que estos teléfonos olfativos pudieran localizar rápidamente derrames químicos y otras amenazas.

4.  RFID que huele

General Electric está probando actualmente sensores olfativos configurados para RFID. Estas pequeñas pegatinas no sólo pueden detectar la presencia de residuos peligrosos, sino también informar cuando la comida se estropee. Un ejemplo es un cartón de leche con una pegatina RFID adherida al exterior. La pegatina huele la leche periódicamente a través del cartón, y en cuanto ésta se estropea, el RFID envía una alerta inalámbrica.

5.  Sensores que huelen bombas

Las máquinas de espectrometría de movilidad de iones actualmente son los sensores para oler bombas más corrientes en los aeropuertos estadounidenses. El fabricante austriaco Ionicon Analytk apareció recientemente en Scientific America debido a su máquina de espectrometría de masa de reacción de transferencia de protones (PTR-MS). Esta máquina tiene el tamaño aproximado de una nevera, y es tan sensible que puede distinguir entre moléculas casi idénticas. El dispositivo funciona creando vapor de agua “protonizado”, que básicamente es vapor de agua con protones adicionales. Muchos compuestos orgánicos, incluyendo los explosivos, tienen una afinidad por atrapar estos protones extra y a su vez volverse positivos ellos mismos. Los iones positivos producidos se pueden extraer y analizar para revelar su composición química.

6.  Fechado con carbono no destructivo

Los métodos de fechado con carbono tradicionales requieren la destrucción del objeto quemándolo. A continuación se mide el carbono para determinar su edad basándose en la degeneración del isótopo radiactivo Carbono 14. Sin embargo, con muchos objetos, la destrucción incluso de pequeñas porciones a veces resulta prohibitiva. Un nuevo método no destructivo permite situar el objeto en un contenedor relleno con un gas de plasma cargado eléctricamente, similar al plasma de los televisores de alta definición. El plasma oxida ligeramente el artefacto, que libreará cantidades rastreables de dióxido de carbono que pueden utilizarse a continuación para el análisis de descomposición con Carbono 14.

Estos seis métodos son sólo la punta del iceberg de lo que se está desarrollando actualmente. Por ejemplo, el servicio de búsqueda perspectiva GlobalSpc enumera miles de empresas que están diseñando sensores de gas y químicos. ¿Cuántos de estos sensores generarán datos para la red algún día? Si alguien tiene alguna idea sobre la clase de situaciones que podremos presenciar gracias a esto, puede dejar sus comentarios a continuación.

Imagen de Patrick J. Lynch, ilustrador médico.

Original: Deane Ritman

Sobre el autor de este artículo

Editorial RWWES